Las Reglas Modificadoras (RM) permiten ajustar la causa seleccionada cuando la secuencia indicada por el médico no es lógica o clínicamente aceptable. Por ejemplo, la RM1 obliga a reemplazar una causa muy inespecífica (como “insuficiencia cardíaca”) por una enfermedad más precisa mencionada en otra línea. La RM2 indica que cuando existe una enfermedad crónica claramente definida, esta debe reemplazar condiciones agudas que solo son consecuencia. Estas reglas aseguran que se asigne un código que represente la etiología real de la muerte.
También existen reglas modificadoras para manejar traumatismos, eventos externos, complicaciones y procesos perinatales. Por ejemplo, en muertes violentas, la causa básica siempre será el evento externo, no la lesión resultante. De igual forma, en muertes maternas, las reglas modificadoras priorizan identificar la condición obstétrica responsable. Estas normas garantizan estadísticas vitales coherentes y útiles para los programas nacionales de vigilancia de la mortalidad.