La arquitectura civil del siglo XVIII con techo de mojinete, es representativa de Moquegua, ciudad del Perú, constituyendo parte de su identidad. Para una comprobación rigurosa de su función dentro del objeto arquitectónico, en este trabajo se analizará el comportamiento térmico del techo de mojinete desde la particularidad de su forma, uso de materiales y ubicación de vanos que en conjunto, responden a la necesidad de un mejor desempeño y adaptación a su clima caluroso y de lluvias escasas. El objetivo principal del estudio es realizar una evaluación térmica del techo de mojinete, teniendo en cuenta su configuración física, que permita definir su función dentro de un espacio y objeto arquitectónico y su desempeño respecto de las características climáticas de Moquegua. La metodología es analítica, está basada en conceptos relacionados al comportamiento térmico del elemento arquitectónico cuya forma plantea una respuesta al desplazamiento del sol, a las características térmicas de los materiales de construcción usados y a las aberturas altas relacionadas al desplazamiento del aire caliente que por su densidad se ubica en la parte superior de la edificación. Se usara como recurso el software Ecotect y se evaluara el comportamiento de la temperatura interna de la edificación con techo de mojinete a lo largo del año, comparándose con el clima del lugar para definir su grado de eficiencia. El techo de mojinete con inclinación de 50° en promedio recibe menor radiación solar que el techo plano y responde en especial a la alta temperatura del lugar y no a las lluvias escasas. La edificación presenta aberturas bajas para el ingreso de aire fresco y aberturas altas relacionadas al techo para la salida del aire caliente reduciendo la alta temperatura del lugar. El material utilizado en muros y techo no permite su calentamiento en el día y reduce la perdida de calor en la noche.
Una magnífica arquitectura del siglo XVIII, que hasta hoy se conserva en la región de Moquegua, es la Casona Chocano, funciona como restaurante llamada “La Posada”, cuya propietaria es la Dra. Teresa Delgado De Podestá, especializado en la preparación de platos típicos de la cocina Moqueguana.
Esta casa, construida en piedra y de paredes altas sin el recubrimiento de barro que lucía en otras épocas, se le vincula a los padres de José Santos Chocano, el “Poeta de América” y a la madre de José Carlos Mariátegui, pues ellos vivieron allí.
Su fachada principal posee una buganvilla de color rojo que armoniza con la amplia portada que lleva en el centro la inscripción de sus propietarios, los abuelos del poeta José Santos Chocano: Don Nicolás Jacinto Chocano y Doña Gertrudis del Solar de Chocano. Esta portada permite el ingreso a un patio soleado empedrado.
En tanto, su fachada lateral tiene tres ventanales con rejas y rematado en un mojinete trunco, una inspiración de los artesanos de la región.
En el interior, las habitaciones son de piedra y quincha, con techo de mojinete, algunas de ellas lucen muy bien ambientadas, con muebles de la época de hace un siglo.
Posee un salón principal de estilo clásico Luis XV, donde se guarda parte de las riquezas de las familias de aquellos tiempos, como por ejemplo, un crucifijo del siglo XVII que contiene una gran perla en el centro de la corona de espinas.
También se encuentran sombreros de copa, bastonera con bastones, sillas, espuelas, llaveros metálicos.
Asimismo, se puede apreciar una lámpara alemana con tubo de aguja y mecha para la luz de principios del siglo XX, un fonógrafo de corneta con aguja de acero y discos de carbón que aún funcionan.
El terremoto del 2001 casi la destruyó y años más tarde fue restaurada por el Gobierno Regional de Moquegua.
Es una casona de mediados del siglo XVIII cuya fachada principal mantiene el clásico estilo señorial de la época; está constituido por dos plantas, el portón principal es de fina madera, con ventanas protegidas por una reja de fierro por ambos lados. En la segunda planta todavía existe un balcón de cajón corrido, cuya cubierta es sostenida por 12 columnas de madera.
El piso del primer patio está compuesto por cuadrículas de piedra pequeña de color natural y piedra negra de canto rodado intercaladas al estilo de un ajedrez. Bajo la escalera se observa una gran hornacina, también de piedra, a manera de arco de descarga.
Don Ricardo de la Flor y Doña Amelia Angulo de la Flor, adquirieron el inmueble del Doctor Carlos Gómez Morón por escritura pública otorgada el 11 de setiembre de 1913 ante el notario Juan A. Fernández Dávila. El Doctor Gómez Morón y Doña Elvira Maldonado Morón heredaron la casona de sus padres Doctor Eliseo Maldonado y de Doña Julia Morón de Maldonado. Actualmente, vive aquí el señor Herbert de la Flor a Angulo, conocido personaje de Moquegua, que ha dedicado su vida a la actividad cultural y al ornato de la ciudad.
Plaza de Armas de la Ciudad de Moquegua Centro de la Ciudad Centro de la mayor parte de las actividades de la ciudad. En ella destaca la pileta y su historia. Según la tradición la pileta original destinada a Moquegua, desembarcó procedente de Francia en Arica y fue transportada a Tacna, el Prefecto de esa ciudad al no encontrar como transportarla hasta Moquegua, dispuso que se instalara en el Paseo Cívico de su ciudad. Ante este hecho, los moqueguanos no se quedaron cruzados de brazos y organizaron actividades y colectas públicas para reunir fondos y mandar a construir una nueva pileta para su ciudad.
MOQUEGUA. Esta casona la encontramos ubicada en la esquina de la calle Tarapacá con los números 390 - 398 y Ayacucho Nro. 861. Se le conoce como "La Casa de la Serpiente", se debe dicho nombre a la cabeza y parte del cuerpo de una serpiente tallados de madera que sobresalen en la parte inferior de una pequeña ventana; destaca la fachada por el tallado del ofidio frete a la calle Tarapacá.
Esta edificación configura el típico solar virreinal con portadas pétreas, zaguán abovedado, patio embaldosado, amplias habitaciones fabricadas con gruesos muros de adobe, sobre cimientos de calicanto, enlucidos de cálido rojo que datan del siglo XVIII.
Las molduras talladas, los querubines que exornan las viguetas y los entablamientos de la techumbre, responden al barroco mestizo. Como indica Kuon Cabello, posesión del inmueble estuvo don Mariano Maldonado y Llosa, durante los años de 1864 a 1866. Esta casona sufrió los efectos del terrible terremoto que azotó a Moquegua y todo el sur del país, el 13 de agosto de 1868, y probablemente a consecuencia del mismo se vinieron abajo los altos y don Mariano Maldonado tuviera que reconstruir la finca y parte de la fachada. De ahí que en el centro del dintel de la puerta principal y en alto relieve destaque la letra "M", inicial de Maldonado apellido de su dueño en esa época.
Después vivieron en está renombrada casona los Jiménez de la Flor y los Chocano, entre sus primeros propietarios. Fue cuartel de Gendarmería durante la guerra del 79; Escuela Parvularia bajo la égide de don Rafael Díaz. En 1942, fue adquirida por doña Grimanesa Diez Canseco Vda.. De Vargas, quien la ocupó hasta 1962 y luego la vendió a los esposos Martín Flor Juárez y Marina Villanueva de Flor. Finalmente fue adquirida por el Banco Hipotecario del Perú, después de varios meses de restauración y embellecimiento en sus diferentes ambientes interiores y exteriores por el Arquitecto Luis Felipe Calle para que recuperara su añeja prestancia.
Fue construido a fines del siglo XIX, su valor es arquitectónico y urbano ambiental, está construido en tres plataformas, una de concreto, otro de madera y una mayor también de madera que se apoya en una estructura de pilotes de fierro con forma circular, consta además de un estar abierto y dos escaleras laterales para su abordaje, se aprecia un magnífico paisaje marino y de la ciudad. La gran plataforma de madera tiene sitios de estar con bancas, paso por un proceso de refaccion el cual ha concluido.
La Catedral de Moquegua o (también conocida como Co-catedral de Santo Domingo) es el principal templo católico en la ciudad de Moquegua en el país sudamericano de Perú. Es una propiedad de la Iglesia católica. Está ubicada en la plaza de armas de Moquegua.123
Se trata de un catedral que sigue el rito romano o latino y es una de las 2 catedrales que posee la diócesis de Tacna y Moquegua (Diœcesis Tacnensis et Moqueguensis) que fue creada en 1944 por el papa Pío XII mediante la bula "Nihil potius et antiquius".
En la catedral reposan los restos de Santa Fortunata que es venerada en cuerpo presente, considerada virgen y mártir del cristianismo.4
Esta bajo la responsabilidad pastoral del obispo Marco Antonio Cortez Lara.
Mercedes Cabello Llosa de Carbonera es una escritora del siglo XVIII en Perú. Una de las primeras feministas del país, es famosa por sus novelas y artículos periodísticos sobre temas sociales. De sus seis novelas, Las consecuencias y Blanca Sol son las más populares. Esta mujer legendaria falleció en 1909, pero su popularidad solo aumentó con el tiempo. Visitar su casa y ver las cosas bien conservadas será un placer para los lectores ávidos. Considere visitar la Casa de Mercedes Cabello de Carbonera si se encuentra en el barrio ya que no le llevará más de una hora.
La tradicional Semana Santa de Omate, Patrimonio Cultural de la Nación se dio inicio con la escenificación de la entrada de Jesús o “Domingo de Ramos” en la que se resaltó el fervor católico y masiva participación con “Arcos florales” acompañando desde el sector de “Mollojo” hacia la iglesia San Lino. Esta celebración inicia en el Domingo de Ramos, donde se escenifica el ingreso triunfal de Jesús a Jerusalén. El viernes anterior, la réplica del Señor de las Piedades se desplazará desde su iglesia en Quinistacas hasta el centro poblado de san Lino de Omate. Aquí la santa imagen es colocada sobre un borrico, mientras que en otro pollino más joven se carga en cestas grandes y alargadas frutas producidas localmente.
El Museo de Sitio Chiribaya explica los periodos de las culturas que fueron afluentes en vida Chiribaya como la de San Miguel, San Gerónimo, Estuquiña y por ultimo Tiwanaku .
La primera sala explica las construcciones Chiribaya. Se observa la arquitectura de sus viviendas, hechas de caña brava envuelto con la fibra y cuero de la llama, a veces apoyadas en algunos árboles frutales como el pacae y la lúcuma.
La elaboración de artefactos de madera y alfarería, fue muy común en Chiribaya. Se muestran utensilios como tazas, espadas para textiles, keros, jarras, cucharas; con incrustaciones de algunas piedras preciosas como la turquesa y el oro; con diseños de reptiles (lagartos), sacerdotes, puma.
Los antiguos pobladores utilizaban como fuente algunos árboles en la zona de Ilo; como: molle, taro, yaro, pacae, lúcuma, algarrobo.
También se puede apreciar la momia Chinchorro. Antiguamente todo el litoral del extremo sur y del norte grande de chile, tenía una gran influencia de los chinchorros. Fue una sociedad de pescadores, que aprovecharon al máximo los recursos, tanto del mar como de las lomas.
Los entierros de los chinchorros fueron orientados al entendimiento de la muerte más cercana a la vida terrenal. Los chinchorros tenían una momificación artificial.
En mayo del 2005, durante los trabajos arqueológicos del sitio La Cruz, se recuperó un entierro que claramente corresponde al periodo precerámico. El entierro estaba depositado en un hoyo donde habían restos de otros individuos que no estaban conservados.
El cuerpo de la momia chinchorro es de un adulto masculino, la cual se encontró envuelto en esteras. Estaba con la cara hacia abajo, tenía el pelo largo que le llegaba a la espalda, el cuerpo totalmente extendido con los brazos estirados sobre la cabeza, con cortes a la altura de las axilas y la ingle, realizados aparentemente para evitar la destrucción de los tejidos. Presenta una vestimenta hecha de totora. Su cuerpo e encuentra en buen estado de conservación, donde y se dice que datan de hace 10.000 a. C.
También se puede observar cerámica Chiribaya que tiene un carácter policromo. La variedad de colores y diseños hacen de estos los más bellos de este periodo intermedio tardío. Se puede observar la gama de colores utilizados: negro, blanco, crema, naranja, marrón; lo mas característico de esta cerámica Chiribaya son sus puntos blancos que difieren de otras culturas.
Las formas de cerámicos más comunes que se han encontrado en la zona son: cuencos, tazas, tazones, vasos, ollas, jarra, cántaros, urnas, con diseños y motivos abstractos y geométricos que hasta el momento siguen siendo materia de estudio.
Los Chiribaya han dedicado una buena parte de su actividad funeraria en preparar o inhumar cuerpos enteros de personas, camélidos y caninos.
La textilería Chiribaya la elaboraban mediante la lana de la llama de fibra fina. Este animal fue muy importante para los chiribayas, por lo mismo que mediante su fibra podían confeccionar tejidos muy finos. Pero con el paso del tiempo se fue desapareciendo con la llegada de los españoles que explotaron al camélido como transporte o carga.
La forma de tejido mas usual que se a encontrado tanto en chiribaya baja como Chiribaya alta son: pañuelos, bolsas (chuspa), camisones (uncos), taparrabos, gorros con plumas de aves o las de cuatro puntas, mantas con diseños antropomorfos, zoomorfos, geométricos con colores peculiares como el rojo, azul, lila, blanco, marrón, anaranjado y negro.
Se presenta en el museo a uno de los personajes mas importantes de los hombres Chiribaya, el sacerdote o juraca, quien es el que cumplía la función de guiar a la población.
Los geoglifos se ubican a 1500 mts. hacia el sureste del centro de la ciudad de Moquegua, sobre una pequeña cadena de cerros en dirección de este a oeste, entre 1474 y 1534 m.s.n.m.
Podemos llegar con un fácil acceso por la calle Tacna, pasando el parque Mirador, luego por Villa Francia, la carretera Binacional y luego tomando la carretera a Toquepala, hasta un muro de señalización, desde donde se puede apreciar el conjunto de geoglifos mejor preservados de todo el contexto.
A la llegada de los tiwanaku del altiplano a estos valles, alrededor del año 500 D.C., los primeros colonos se establecieron en Omo, posteriormente surgieron nuevos asentamientos como el de Chen Chen, aproximadamente entre los años 700 a 950, en su apogeo con una población estimada en 13000 habitantes. Fue uno de los pueblos más importantes en la expansión de la Cultura Tiwanaku en la costa sur del Perú.
Se notan claramente siluetas de camélidos entre uno a cuatro metros de largo, la mayoría orientados hacia el este, algunos con carga, figuras de humanos, ¿allí hay un báculo? existen otros símbolos que sugieren propósitos mágico religiosos. Hacia el este del panel hay un camélido con sus cuatro patas visibles, muy raro en este tipo de geoglifos.
La técnica empleada es extractiva o decapado poco profundo (10 cms.).
Estos geoglifos tuvieron gran importancia socio cultural y económica durante el desarrollo de estas sociedades preincas. En nuestros tiempos, recobra su importancia cultural, de identidad y sobre todo turística.
Sabemos que este tipo de arte que nos legaron nuestros ancestros, están expuestos al deterioro y a la temible destrucción. Sólo si nos unimos todos asumiendo el deber y compromiso de evitar su desaparición, nuestros hijos y sus hijos nos agradecerán.
Recomendamos observarlos muy temprano o por el atardecer, para apreciarlos nítidamente.
Tienen una connotación religiosa, ritual o ceremonial, astronómica o estacional; en suma, de comunicación entre estos habitantes y sus dioses, los lugareños y los viajeros o caravaneros que frecuentaban por estas rutas trasladando productos de altura y costa para su intercambio.