Un mosaico es una obra que se compone de múltiples fragmentos de vidrios o piedras. Lo habitual es que dichos trozos tengan diferentes colores para generar un efecto visual atractivo. En concreto, a las piezas que permiten crear un mosaico se las denomina teselas. El artista debe unir las teselas empleando algún aglomerante hasta lograr una composición abstracta, figurativa o geométrica, según sus intereses e intenciones.
Se trata básicamente de reunir diferentes piezas de materiales varios (puede ser vidrio, piedras u otros) y reunirlos de tal forma que su conjunción transmita una imagen. Esta imagen puede tener motivos mitológicos, históricos y sencillamente estéticos.
Es importante conocer que existen distintos tipos de mosaicos, entre los que destacan los siguientes:
Es el que se caracteriza por componerse de varios colores y teselas de forma cúbica.
Se compone de piezas de distintos colores y tamaños. Piezas que pueden ser duras o que pueden ser de mármol
Es el mosaico que se presenta en forma de rejilla pues todas las teselas se encuentran alineadas perfectamente.
Se caracteriza por tener teselas muy pequeñas que pueden llegar a adquirir formas curvas.