Colocar las fotografías dentro de sobres viejos como si fueran cartas. Los sobres sugieren que cada fotografía es una historia esperando ser descubierta, un mensaje que aún no se ha leído o que quedó sin respuesta. También representan recuerdos que al igual que las cartas antiguas, han quedado guardados y olvidados con el tiempo.
Poner las fotografías en estilo polaroid y colgarlas a la pared con cuerda y pinzas. Las polaroids evocan la idea de las memorias instantáneas, capturas de momentos que quedan congelados y al estar colgadas son como recuerdos flotando en la mente de alguien.
Exponer las fotografías en la pared de manera normal pero colocar varios espejos entre ellas. Esto hará que los visitantes se vean reflejados en los espejos mientras ven las fotos y esto les genere una reflexión personal sobre cómo ven su pasado y futuro.