10 de julio 2022. Por Marco A. Castellanos
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A diferencia de muchas otras profesiones o licenciaturas, la de la medicina se estudia para ejercerla; o bueno, ¡casi siempre!
Es un poco extraño conocer a un médico que haya decidido dedicarse a la gastronomía y opere un restaurante. Quizá algunos se dedican a la construcción pero puede ser que lo hagan como un hobby o para diversificar sus inversiones. Quien aquí escribe nunca ha conocido a un médico bartender o una doctora florista u horticultora.
Los profesionales de la medicina, en su gran mayoría ejercen su profesión. Un alto porcentaje incluso se especializa; sin embargo no todos se visualizan como empresarios de la salud. O quizá es que no pocos desconocen por dónde comenzar.
La pasión por la profesión no necesariamente genera empresarios. En muchas ocasiones lo que produce son autoempleados exitosos. Y es que el perfil de un empresario tiene ciertas particularidades que no se adaptan para todos.
Una agenda llena de pacientes, si bien puede ser un indicador de un nivel de éxito envidiable por muchos, no necesariamente significa que se disfruta más de los dividendos y del tiempo libre. No hay una relación directa entre las horas que se pasan detrás de un escritorio, o en el quirófano, con la aportación al incremento del valor social y/o el posicionamiento de una marca.
A propósito, ¿qué es el valor social de una marca o de una empresa?. Se suele identificar a este concepto como la totalidad de resultados que se generan cuando se combinan habilidades, recursos, procesos, políticas y modelos de organización, en beneficio y mejora de la vida de los individuos, pero sobre todo de la sociedad en su conjunto.
Un gran médico, además de ser reconocido como un excelente ser humano en su comunidad, también puede llegar a ser un empresario exitoso, pero si y solo si se visualiza como tal. Y esto no tiene absolutamente nada que ver con la prostitución de la profesión ni afectar para nada a las virtudes o el sentido humanitario de los galenos.
El concepto, la marca y la estructura.
La empresa médica, de salud o bienestar parte de un concepto único y diferenciado. Yergue y se desarrolla como una marca. Y en paralelo se enriquece con recursos e infraestructura, magistral y oportunamente seleccionados.
Pero... ¿Qué es eso del concepto?. Y, si ya tengo un logotipo, ¿ya tengo una marca?.
- Acabo de comprar un equipo de ultrasonido de última generación ¿Ya soy empresaria?
Es un poco más complicado que eso. Aunque el diseño de un logotipo es el inicio de la creación de una marca, no lo es todo. El desarrollo de una marca es un proceso y se sugiere iniciar con la confección de nuestro modelo de negocio.
Contar con el valioso apoyo de una persona de asistencia, si bien contribuye a la generación de empleo y en ella podemos delegar varias actividades fundamentales; lo cierto es que una empresa de la medicina o de la salud va más allá de eso. Se trata de construir, mantener y pulir constantemente a la red de colaboradores, algunos incluidos en la nómina pero muchos otros trabajando en favor de la misión y de la visión, en carácter de aliados o proveedores de confianza, ya bien sea de productos o servicios diversos.
- Tomé una decisión correcta. Mudé mi consultorio de la clínica en donde estaba, pues pagaba mucha renta, a un espacio que adapté en la casa de mis padres que es muy grande. ¡Me quedó perfecto y así ahorraré una cantidad considerable!.
¿Decisión correcta?, probablemente sea algo muy cuestionable. El espacio también es clave pues forma parte de los elementos estructurales de la organización. Cualquier decisión sobre el espacio en donde se habrá de trabajar y atender a los pacientes (clientes o usuarios de los servicios que ofrecemos) como son las dimensiones, nivel de iluminación, contaminación visual o auditiva, localización, facilidades de acceso, decoración, comodidad para los pacientes, viabilidad de contar con los permisos sanitarios suficientes, etc; debe tomarse con mucha seriedad e incluirse en la planeación estratégica.
Como se puede ver son diversos los componentes que, en conjunto, van dando forma a una empresa. Sea o no que se relacione con la medicina y la salud, al final del día en todas las empresas y modelos de negocio de éxito se conjugan con armonía cinco grandes áreas: producción, marketing, finanzas, organización y, una última que algunos autores también incluyen, TyD (tecnología y desarrollo).
Si practicas la medicina o alguna profesión relacionada con la salud, estás pensando en emprender en este giro o sector, o deseas mejorar o alinear de mejor manera tus recursos en favor de ello, escríbenos...
¡Será un placer integrarnos de alguna forma a tu proyecto!