¿Qué es la ciencia económica? ¿Cuáles son los motivos que han impulsado al hombre a desarrollarla? ¿Cuáles son los problemas que día a día debemos enfrentar y que nos han llevado a la necesidad de contar con la ciencia económica como una herramienta para entenderlos y solucionarlos?
Son los problemas los que conducen a la necesidad de contar con razonamientos científicos y planteos. Al adentrarnos en el mundo de la ciencia económica debemos recordar que seremos exploradores de una faceta parcial del hombre y de la sociedad, donde con razonamientos científicos trataremos de estudiar los problemas económicos.
Pensemos por un instante en todas las actividades que desarrollamos tanto nosotros como los integrantes de nuestra familia a lo largo del día. Dentro del listado de tareas seguramente han surgido las de trabajar, realizar compras, tomar decisiones acerca del hogar, la alimentación, la vestimenta, etc.
¿Por qué le dedicamos tanto tiempo y energía a esas tareas y a esas decisiones, aún cuando pueden no llegar a ser las más gratas para nosotros? La respuesta es que hacemos todo ello por necesidad. El motor del desarrollo del hombre ha sido y es en gran parte las necesidades que éste tiene.
LA NECESIDAD se define como un estado de carencia o insatisfacción experimentado por una persona, y de la mano de ella viene el deseo de satisfacerla. Puede ser de tipo primaria o biológica (alimento, abrigo, refugio, etc.; no cambian a lo largo del tiempo y las culturas) o de tipo secundaria o social (entretenimiento, pertenencia social, autorrealización, estima, etc.; éstas sí varían con el tiempo y entre culturas).
Las necesidades económicas son aquellas que para ser satisfechas requieren de bienes y servicios. Hay ciertas necesidades que mutan a lo largo del tiempo, y las consideradas básicas de hoy tal vez incluyan bienes que podrían haberse considerado lujos una generación atrás.
Precisamente, esa sensación de carencia (necesidad), las cosas o elementos (bienes) que utilizamos para satisfacerla y el esfuerzo que realizamos para obtenerlos constituyen los elementos básicos de la actividad económica.
Pero surge otro problema: las necesidades se reproducen y replican naturalmente a una velocidad mayor a la que lo hacen los bienes (o al menos a la velocidad que lo harían si dejáramos que la naturaleza por sí sola nos proveyera de todos los bienes que la sociedad demanda). En síntesis, el problema que enfrentamos es que se busca satisfacer necesidades ilimitadas con bienes escasos.
¿Por qué son los bienes escasos? Porque los recursos son escasos. La limitación de recursos y la infinitud de los deseos son dos principios que forman la base del problema económico universal: ¿Cómo podemos satisfacer nuestros deseos insaciables con los recursos limitados que tenemos sobre la tierra?.
Nos encontramos así con dos nuevos conceptos: RECURSOS Y ESCASEZ.
Los recursos son medios necesarios para producir bienes, entre los que se encuentran el trabajo, la tierra, el capital y la capacidad empresarial. Si bien sólo los bienes son los que satisfacen las necesidades materiales, los mismos no nos son provistos como tales por la naturaleza.
Los recursos no sirven directamente para la satisfacción de las necesidades humanas, pero son indispensables para la producción de bienes. La naturaleza nos provee de los medios o recursos para poder producir bienes, pero no de los bienes en sí, mientras que no podemos satisfacer las necesidades con recursos sino con bienes. Es decir que se nos dan recursos, pero estos no nos sirven directamente para satisfacer nuestras necesidades sino que requerirán de nuestro esfuerzo y conocimientos para producir bienes a partir de esos recursos.
Obsérvese que esta es una de las grandes diferencias que tenemos con los animales. Mientras ellos satisfacen sus necesidades directamente con los bienes que les provee la naturaleza, nosotros debemos llevar adelante una actividad transformadora (de mayor o menor complejidad según el tipo de necesidad a cubrir y según el grado de desarrollo de la sociedad) para poder obtener aquellos bienes que logren satisfacer nuestras necesidades. Esa actividad transformadora se conoce como proceso de producción. La producción es entonces la actividad humana que adapta los bienes a las necesidades humanas, basándose en el trabajo y en los demás recursos.
El problema queda así planteado por el lado de la escasez. Vale aclarar que los recursos no son escasos por sí mismos sino hasta que los enfrentamos con la cantidad de necesidades que queremos satisfacer, y es ahí donde nos encontramos con que al ser limitados respecto de la totalidad de necesidades los mismos se tornan escasos.
Es usual considerar que el punto de partida general de la economía es el problema de la escasez, desde el cual se justifica la búsqueda de respuestas de la ciencia económica. Sin embargo en tiempo de abundancia, también se requiere el discernimiento sobre las mejores formas de producir y de generar bienestar.
Ahora bien, no sólo debe procurarse los medios y producir los bienes, sino que además debe decidirse acerca de qué bienes son los que se producirán y quiénes serán los destinatarios de los mismos. Aparecen así nuevas decisiones a tomar, relacionadas con las del proceso de producción pero independientes de aquel, y son las que tienen que ver con el proceso de distribución. Se entiende por proceso de distribución a la forma en que una sociedad o un grupo deciden repartir o asignar los bienes entre sus integrantes.
Ø En síntesis, para poder satisfacer sus necesidades el hombre ha debido relacionarse con sus pares. Se comenzaron así a dar relaciones de tipo económicas entre las personas, y estas son las relaciones de producción y de distribución.
Podemos adelantar ya que la economía se ocupa del estudio de las leyes sociales relativas a la creación de bienes y a la forma en que éstos son puestos a disposición de los consumidores. Se conoce como proceso económico el proceso de la producción y de la distribución.
IMAGINEMOS POR UNOS INSTANTES que quienes estamos leyendo este texto nos encontramos en la época de las cavernas y nos hemos unido para poder subsistir. Pensemos con qué necesidades nos encontraríamos y escojamos una de ellas, como por ejemplo la necesidad de alimentarnos. Como grupo que somos deberemos escoger cuál será nuestro alimento; supongamos que hemos decidido cazar mamuts.
La pregunta que sigue es cómo los cazaremos; y este interrogante trae consigo otras cuestiones, tales como quiénes saldrán a cazar (si los mas jóvenes, los más experimentados, los más rápidos, los más fuertes, etc.), con qué herramientas (lanzas o flechas, y éstas con puntas de piedra o metal, palos, piedras, etc.), y quiénes cocinarán las presas.
Obsérvese que se ha planteado más de una alternativa, y por ende se han tenido que tomar decisiones. Se optó por la caza, pero bien podría haberse escogido la recolección y aún avanzar más y decidirse por la agricultura.
Se está planteando así qué bienes elegir. Pero a la par de ello, se está decidiendo acerca de la utilización del primer recurso: tierra o recursos naturales Por otro lado se decidieron sobre los recursos restantes: el trabajo (al decidir quiénes serían los cazadores o recolectores, quiénes los cocineros, etc.) y el capital (al optar por las herramientas a emplear, es decir la flecha, la lanza, las piedras o lo que fuere. Vale aclarar que en economía se define como capital a aquellos bienes que no sirven para satisfacer necesidad por sí sino que se los emplea para la construcción de otros bienes). Finalmente, ha debido establecer con qué tecnología operar.
Hoy en día tendemos a pensar que la tecnología refiere a equipos sofisticados y el uso indispensable de computadoras, cuando en realidad tiene que ver con la metodología utilizada para realizar los procesos y las herramientas aplicadas.
Es decir que la flecha o la pala han sido la tecnología utilizada en nuestro hipotético caso, y es seguro que han resultado tan revolucionarios para su época como lo resulta hoy la tecnología digital). En definitiva, se está consolidando a través de estas decisiones la forma en que esta sociedad primitiva ha elegido relacionarse para llevar adelante el proceso de producción de bienes. Miles son las combinaciones posibles que se pueden dar, y nosotros elegimos sólo una de ellas. ¿Qué habrá elegido cada grupo o sociedad? Depende del contexto en el que cada uno se ha desarrollado.
Ya hemos cazado al “mamut” y está listo para ser servido. ¿Quién comerá primero? ¿Y quién se quedará con la parte más sabrosa? Algunos dirán que deberían ser los cazadores, pues son los que deben estar fuertes para obtener las presas. Pero otros tendrán un criterio diferente y podrán pedir que se alimente primero a los ancianos o a los niños, por ser estos los más desprotegidos. Otros optarán por las mujeres, y así nos encontramos nuevamente con varias opciones para una decisión que debe ser tomada. Y según cómo se tome esa decisión estaremos en condiciones de saber cuál ha sido el criterio para definir el proceso de distribución de esta sociedad y cuál es su escala de valores.
Las cuestiones de fondo que consciente o inconscientemente se han tenido que plantear los habitantes de esta comunidad son las mismas que el hombre ha tenido que definir en todas y cada una de las sociedades que se han dado a lo largo de la historia de la humanidad. Todas las sociedades han tenido que plantearse qué y cuántos bienes y servicios producir, cómo producirlos (es decir con qué recursos y tecnología, como parte del proceso productivo), para quién producir (definiendo así el proceso distributivo), cuándo y dónde producir (definiendo así oportunidad y espacio).
Similares situaciones han debido plantearse civilizaciones posteriores como las primeras agriculturas mesopotámicas, los feudos medievales, o las sociedades industriales.
Cada época ha desarrollado sus propios procesos de producción y distribución, variando según las corrientes de pensamiento imperantes y el grado de aporte de la ciencia a la tecnología y a dichos pensamientos y según quién tenga la propiedad de los medios de producción. Esto último debido a que la propiedad de los medios de producción decide la forma en que tales medios son utilizados, y determina las formas imperantes de cooperación y división del trabajo. Además, la propiedad de los medios de producción prejuzga la cuestión de la propiedad de los bienes y, por ello mismo, la de su distribución.
Ø Hemos visto hasta aquí que el hombre se encuentra con necesidades ilimitadas que deben ser satisfechas con bienes que, en relación con aquellas, resultan escasos. Y para lograr contar con éstos debe relacionarse con otros seres humanos para, coordinando los recursos, poder producir y distribuir los bienes demandados. En el centro del problema reside la forma en que la sociedad se relaciona y organiza, naciendo así los sistemas económicos.
Es precisamente todo lo anterior el objeto de estudio de la economía.
Procesos de producción y distribución que antiguamente se establecían por intuición o por tradición son ahora insuficientes por el grado de avance con que cuenta nuestra sociedad. Es por ello que se trata de estudiar estos procesos sociales no sólo para entenderlos y predecirlos mínimamente, sino también para mejorarlos. Se comienza a dejar de lado la intuición y la tradición, todo comienza a ser puesto en duda, y sólo se acepta lo que es socialmente deseable y científicamente comprobable.
Pero además de ello se toma conciencia de que los recursos son escasos y deben ser administrados en forma eficiente. La economía aparece con un nuevo concepto, la eficiencia, que apunta a obtener resultados con la menor cantidad de esfuerzo posible (o, con igual esfuerzo, obtener mayores resultados).
Estar en una situación de eficiencia o de óptimo implica que para poder tener más de una cosa sí o sí se deberá sacrificar otra cosa.
Para obtener eficiencia se deben optimizar los procesos de producción y distribución, empleando los recursos al máximo posible. Pero una situación de eficiencia no garantiza que la distribución entre los integrantes de la sociedad sea también la óptima. Comienzan a jugar aquí cuestiones que dependen de la escala de valores de cada individuo y de la sociedad en general surgiendo así la equidad, que considera los criterios con que se distribuyen los bienes económicos entre los participantes de los procesos económicos.
Hemos recorrido un camino que nos permite, como síntesis, DEFINIR A LA ECONOMÍA como la ciencia que estudia la manera en que las sociedades utilizan los recursos escasos para producir bienes y distribuirlos en forma eficiente entre sus integrantes de modo que satisfagan sus necesidades.