En su época de florecimiento, el arriero llegó a ser un empresario muy respetable e indispensable para comunicar una región con otra, pues era también el portador del correo y de noticias urgentes, lo mismo que de transacciones económicas.
Fue el fundador de la extensa familia que lleva su apellido en Antioquia y la cual se ha dispersado por casi todos los otros departamentos de la república.
En el año 1690, El Valle de la Marinilla es transferido por derecho de herencia de Don Diego Muñoz de Bonilla a Doña Sabina Muñoz de Bonilla, esposa del capitán Francisco Manzueto Giraldo, ilustre hijo de Marinilla, del cual descienden directamente más de 20 obispos colombianos.