Somos parte de un gran océano que fluye con tal rapidez que, a menudo, perdemos el poder de escuchar lo que nuestros cuerpos tienen para contarnos. Mi camino comenzó en la rigurosidad de las instituciones de salud, donde mi formación como Terapista físico me dio las herramientas técnicas, pero me enfrentó a un vacío: la falta de una mirada humanizada.
Sintiendo que no lograba congeniar con esa frialdad, permití que el sabio universo me guiara. Caminé Latinoamérica con una vida itinerante durante doce años buscando respuestas, magia y sabiduría ancestral; un viaje que me transformó y me formó más allá de los libros. Allí comprendí que la sanación real es un despertar lento y profundo, a veces duro, pero siempre necesario.
Hoy mi viaje continúa. He integrado mis conocimientos en Neurodesarrollo infantil y Puericultura con la Alquimia Placentaria, poniendo mi saber y mi incertidumbre al servicio de la vida. Mi compromiso es con la Madre Tierra y con cada familia que atraviesa el proceso maravilloso y complejo de nacer. Me entrego desde el amor incondicional y la escucha consciente para acompañar esos momentos únicos donde el cuerpo, el alma y el espíritu se encuentran.