El Mar Muerto es un lago salado ubicado entre Israel, Jordania y Cisjordania, conocido por ser uno de los cuerpos de agua más salinos del mundo, con una concentración de sal cercana al 30%, lo que impide la vida de peces y plantas, de ahí su nombre. Se encuentra a más de 400 metros bajo el nivel del mar, siendo el punto más bajo de la superficie terrestre. Su alta salinidad permite que las personas floten con facilidad sin esfuerzo, lo que lo convierte en un atractivo turístico muy popular. Además, sus minerales como el magnesio, calcio y potasio son valorados por sus propiedades terapéuticas y cosméticas. A lo largo de la historia, ha sido una zona importante desde tiempos bíblicos y ha estado asociado con antiguas civilizaciones. Sin embargo, actualmente enfrenta un problema grave: su nivel de agua está disminuyendo rápidamente debido a la extracción de recursos y al desvío del río Jordán, su principal fuente de agua. Este descenso ha provocado la aparición de socavones en sus alrededores, lo que representa un riesgo ambiental. A pesar de estos desafíos, el Mar Muerto sigue siendo un lugar único en el mundo por sus características geográficas, químicas y su relevancia histórica y científica.