Su filosofía es clara:
“La comida debe nutrir el cuerpo y el corazón.”
Por eso apuesta por ingredientes frescos, recetas auténticas y preparaciones hechas con paciencia y respeto.
Hoy, ella es la creadora del menú y la responsable de la visión del restaurante. Cada platillo refleja su experiencia, su cariño por la cocina y su deseo de ofrecer a cada visitante un sabor que se sienta como hogar.
Aunque la cocina está guiada por la experiencia y el cariño de Doña Micaela, ella no está sola. La acompaña un equipo familiar que comparte su visión y mantiene viva la esencia de la tradición mexicana.
Aleida, su hija, es la mano derecha de la chef. Supervisa la organización diaria, coordina al equipo y cuida que cada preparación mantenga el estándar que distingue al restaurante.
Alicia, su nieta, aporta un toque fresco y creativo. Apoya en la preparación de salsas y guisos, y es la encargada de mantener el equilibrio entre tradición y modernidad en la presentación de los platos.
Víctor, su yerno, se ocupa de las cocciones largas y del trabajo con las carnes. Su paciencia y meticulosidad lo convierten en un pilar fundamental para los platillos más complejos, como el mole y la cochinita.
Hugo y Ángel, los nietos más jóvenes, son los entusiastas ayudantes de cocina. Se ocupan del picado, la molienda en molcajete, el orden y el apoyo general. Su energía le da un toque especial al ambiente del fogón.
El equipo completo forma un círculo familiar donde cada uno aporta algo único. Todos han sido formados por Doña Micaela, no solo en técnica, sino también en el respeto por los ingredientes y el amor por la cocina mexicana.