Pendiente de actualización
Abril de 1179, una fiesta en la mansión Fujiwara en la que se aprende la realidad política y las luces y sombras de la corte.
Abril de 1179, los canales de Osaka permiten desplazarse desde los barrios más cosmopolitas, que bullen de comercio, hasta zonas de dudosa reputación donde se pueden satifacer todas las pasiones.
Esta isla es de difícil acceso y solo se puede llegar a ella desde la capital tras muchos días de azarosa navegación. Es un lugar escasamente poblado y sus únicos moradores en nada se asemejan a los demás súbditos del imperio, pues poseen una tez tan oscura como la de los bueyes, abundante vello en el cuerpo y hablan una lengua incomprensible. Los hombres no llevan eboshi en la cabeza, ni las mujeres el cabello recogido. Además, como no van vestidos, no parecen humanos. Tampoco almacenan víveres para su subsistencia, ni fabrican sedas ni telas, ni cultivan los campos, por lo que carecen de arroz y otros cereales. Viven de la caza de animales e insectos. En la isla de Kikai-ga-shima, que quiere decir "Isla del mundo del demonio", hay un alto cerro en donde arde un fuego inextinguible; por todas partes mana azufre, por lo que la isla es también conocida con el nombre de "Isla sulfúrea". Sin cesar retumban las tormentas en lo alto de sus montes sobre cuyas laderas la lluvia azota a todas horas. Es un lugar tan inhóspito que nadie puede habitar allí ni un solo día, ni una sola hora.
- Heike Monogatari, capítulo X