Así como lo expresa Marcano (2022) el nombre de este lago se le atribuye en honor al primer jefe taíno que se reveló contra los conquistadores españoles, por lo que la historia de este se remonta a miles de años atrás. No obstante, en el transcurso del período colonial, esta zona donde es ubicado el lago era usada para la agricultura y la ganadería, esto conllevó la deforestación y erosión del suelo, además estas intervenciones humanas, más los eventos climáticos y geológicos, están influyendo en la evolución del lago durante todo este tiempo.
No obstante, este lago es la huella de un antiguo canal marino que unía las bahías de Neiba y Puerto Príncipe. Gracias a la acumulación de sedimentos almacenados por las aguas del rio Yaque del Sur en su desembocadura en la bahía de Neiba, en combinación con el empuje incrementado de una placa continental, produjo que se aislara el lago de manera progresiva, por lo que se creó un lago salado, lo que hace que hoy en día se considere como un lago vivo tanto en tamaño, como en salinidad.