Durante años la educación se ha centrado en los contenidos y las notas, dejando en segundo plano las emociones. Sin embargo, hoy sabemos que no hay aprendizaje real sin bienestar emocional.
Cuando el alumnado aprende a reconocer y gestionar sus emociones, también mejora su forma de aprender y de relacionarse. Esto es especialmente importante en la adolescencia, una etapa en la que las emociones se viven con mayor intensidad.
Este estudio analiza el papel de la educación emocional en España, con especial atención a la Comunidad Valenciana y a los programas existentes en la localidad de Silla.
La metodología de este trabajo sigue un enfoque cualitativo y progresivo, organizado en varias fases:
PRIMERA FASE:
Investigación bibliográfica
Se realizó una revisión bibliográfica para construir una base teórica sobre educación emocional. Para ello se consultaron fuentes como Google Académico, la Universidad Europea y el Ministerio de Educación, con publicaciones en castellano entre 2005 y 2025.
Esta fase permitió contextualizar el marco teórico y conocer a los principales autores y enfoques sobre educación emocional.
SEGUNDA FASE:
Entrevistas
Comparamos esa base teórica con la realidad educativa a través de entrevistas a profesionales que trabajan directamente con alumnado en el municipio de Silla.
Hablamos con orientadoras educativas, profesorado de secundaria, una psicóloga municipal y responsables educativos del IES Enric Valor. Gracias a ello pudimos conocer diferentes puntos de vista sobre el papel de las emociones en la educación actual.
En general, todos coincidieron en que la educación emocional es muy importante, aunque también señalaron algunas dificultades, como la falta de tiempo, recursos y formación del profesorado, así como la necesidad de darle más espacio dentro de los centros educativos.
TERCERA FASE:
Charlas
Al mismo tiempo, realizamos charlas y talleres de educación emocional con alumnado de 4.º y 6.º de Primaria y 1.º de ESO en centros públicos de Silla.
A través de actividades prácticas, como el dominó emocional, observamos que el alumnado conoce algunas emociones básicas, pero le cuesta identificarlas en sí mismo y expresarlas, sobre todo en edades más tempranas. Esto muestra que existe una falta de educación emocional que, en muchos casos, continúa en etapas posteriores.
Además, asistimos como observadoras a talleres realizados por profesionales externos en Secundaria y Formación Profesional, donde se trabajaron emociones como el miedo, la tristeza, el enfado o el amor, así como temas como los límites personales, la comunicación asertiva y la relación entre emociones, comportamiento y bienestar.
¡Accede a la actividad "El dominó emocional"!
También pudimos ver que incluso en cursos más altos al alumnado le cuesta hablar de lo que siente. Muchas veces aparece vergüenza o simplemente no saben bien cómo poner en palabras sus emociones. Esto muestra que la educación emocional sigue siendo un tema poco trabajado y, en algunos casos, todavía incómodo dentro de los centros.
Por último, juntamos toda la información recogida en las entrevistas y en los talleres para sacar algunas conclusiones. Entre las más importantes está la necesidad de trabajar las emociones desde edades tempranas, darle más espacio dentro de la educación y mejorar la formación del profesorado en este ámbito.
En definitiva, esta forma de trabajo nos ha permitido no solo estudiar la educación emocional desde la teoría, sino también ver cómo se vive realmente en las aulas.
"Educar no es solo enseñar contenidos, también es enseñar a sentir, a comprenderse y a convivir"