Uno de los aspectos en los que más tiempo y esfuerzo pusimos fue la creación de una maqueta de un centro educativo ideal que trabaja la educación emocional. Dedicamos muchas horas a pensar cómo debía ser, diseñarla y construirla, cuidando los detalles para que representara bien nuestras ideas.
Durante este proceso fuimos probando cosas, cambiando lo que no nos convencía y mejorando la maqueta poco a poco. Esto no solo nos ayudó a aplicar lo que habíamos aprendido, sino que también hizo que nos implicáramos más en el proyecto y valoráramos todo el trabajo que habíamos hecho.
Las emociones son un elemento fundamental del desarrollo humano desde las primeras etapas de la vida y tienen una influencia directa en la construcción de la personalidad, el bienestar y la interacción social. Dado que se manifiestan en todos los contextos vitales, la escuela se configura como un espacio clave para su desarrollo sistemático.
La educación emocional forma parte de una concepción educativa integral que atiende tanto al desarrollo cognitivo como al afectivo y emocional. Desde un enfoque evolutivo y preventivo, puede implementarse desde la Educación Infantil mediante programas estructurados y coherentes con el desarrollo del alumnado.
Son numerosas las evidencias científicas que corroboran el impacto positivo que posee la educación emocional en el alumnado y en el profesorado, favoreciendo el crecimiento personal y profesional, así como la mejora del clima escolar.
¡Os invitamos a hacer una lectura más extensa de nuestro trabajo de investigación!