La educación secundaria se esperaba como un periodo lleno de pasillos con amigos, risas durante los recreos y un salón de clases lleno de energía y sonrisas .Sin embargo, mi vivencia se limitó a un espacio cerrado, solitario, con una luz y una pantalla que desgasto mi vista.
Lo que inicialmente se presentaba como algo interesante se transformó rápidamente en una rutina aburrida y sin color, donde ni los aprendizajes eran brindados de manera adecuada. Recuerdo la impotencia de tratar de aprender matemáticas a través de un sonido interrumpido y una explicación no comprendida. El proceso educativo se sentía vacío, ya no se trataba de explorar el mundo, sino de cumplir con un sinfín de actividades y tareas, que casi siempre eran resueltos mal y sin comprensión, pará muchos era divertido porque no asistían a clases tal cual, pero para mi era un martirio no comprender los temas.