¿Que pasa si dejamos de innovar?
Si dejamos de innovar, el mundo se para.
La innovación apareció junto a la llegada del ser humano a la tierra, éste como ser racional desarrolló el deseo de mejorar su vida en todos los aspectos posibles, es decir, ofrecer soluciones a los emergentes problemas.
Como cuando no se consideraban lo suficientemente eficientes cazando y comienzan a cazar de manera más organizada y a utilizar “armas”, o cuando pintan en las paredes para contar historias, al crear ropa para cubrirse del frío, el fuego, la escritura.
De los comienzos hasta el día de hoy pasando por grandes innovaciones como la electricidad, el automóvil e internet. Todo lo que nos rodea nace como innovación, desde un lápiz hasta un móvil. Necesitamos mejorar, crear y solucionar cada aspecto de nuestra vida para sentirnos realizados
El futuro siempre ha estado y está compuesto por las ideas del presente de cambiar las cosas, que bien dirigidas, se convierten en innovación.
Una sociedad conformista que detecta el mundo como perfecto, nos llevaría a la extinción. Son esos “y si? “ de los más valientes, los que nos mantienen en pie.
Cada vez lo tenemos más fácil, se ha normalizado el cambio como manera de vivir, sin darnos cuenta vivimos en constantes mejoras. Si nos paramos a pensarlo, de una semana a otra nuestra vida es un poco más sencilla en aspectos controlables.
El mundo es imperfecto para darnos la oportunidad de cambiarlo.
¿Como encontrar al equipo perfecto?
En la innovación al igual que en muchos aspectos de nuestra vida, un buen equipo es la verdadera clave del éxito. ¿¿Pero, cómo encontrarlo??
Los mejores equipos son aquellos formados por personas diversas, así se crea mayor variedad de ideas. Siempre situando a la persona en el centro, no se puede pretender mejorar la vida de alguien sin asegurarse de que en el propio equipo ya existe un buen clima.
Una empresa tiene como objetivo común resolver un problema, ese es el objetivo común que un equipo ha de tener, toda la gente comprometida con ese fin deben ser componentes del equipo. Como bien dijo el periodista Rafa Aguilera “lo que dependa solo de una persona no va a funcionar, échala”.
Durante todo el camino y sobretodo en la parte del “brainstorming” es importante marcar ciertas normas en el equipo, hay que construir sobre las ideas de los demás, no importa de quién es la idea hay que valorarla como tal. Si eres el más listo de la habitación estás en la habitación equivocada, rodéate de gente que te sume y desafíe a ser mejor.
En la actualidad nos encontramos con el reto de la innovación abierta, en la que un buen equipo se forma cuando la persona innova con máquina y la máquina con la persona. Hay que entender esto como una oportunidad y saber sacarle todo el partido posible.
No existen unas normas o pasos que dar para encontrar al equipo perfecto, pero hay que estar dispuesto a emprender este camino unido dejando atrás aquello que no construye y fomentando la unión recordando el objetivo común.
¿Como llegar a ser un buen innovador?
Que pregunta más compleja, pero a la que, para mí, existe una respuesta tan sencilla.
“viviendo la vida al máximo”
Cada día es una nueva oportunidad de poder hacerte la pregunta correcta, de atreverte a quitarte las gafas que tenemos por miedo y que con ellas puestas, el mundo es perfecto y no necesita cambio. Una vez quitadas el mundo es imperfecto y está roto y por ello necesita arreglo.
Sin embargo, no debes quedarte ahí, no puedes ser consciente de ello y sin embargo esperar a que alguien lo arregle por ti.
El fracaso es realmente un paso en el proceso, del cual aprender, pero, ¿a quien le gusta fracasar? A nadie, pero tenemos que empezar a normalizar y potenciar el error. Un proyecto puede fracasar, y sin embargo tú como persona triunfar.
Hay que estar dispuesto al cambio y entender que las buenas oportunidades vienen disfrazadas como problemas. Por ello siempre estar al tanto de lo que ocurre a nuestro al rededor. Respondiendo a la pregunta planteada, para ser un buen innovador, vive experiencias y vive cada día al máximo hazte preguntas y “cágala” pero “cágala” bien, pero aprende de ellos pues cuanto mayor es la “cagada” mayor el aprendizaje.
¿Cuál es mi relación con la innovación?
Este año he reflexionado mucho sobre esta cuestión y he llegado a ciertas conclusiones.
La innovación siempre ha estado presente en mi manera de afrontar la vida, simplemente no era capaz de ponerle un nombre.
En cada trabajo, exposición, aventura… siempre me preguntaba cosas diferentes al resto y me imaginaba escenarios de cómo hacer las cosas más sencillas o como solucionar problemas de maneras nuevas. Como he nombrado antes es la experiencia la que te da esa oportunidad. El piano y la gimnasia rítmica han acompañado desde que tengo memoria, en ambas me gustaba salir de lo establecido y probar cosas nuevas, no siempre con resultados positivos, pero manteniendo una actitud motivada y optimista.
Tras este año me he sentido relacionada con procesos que sin saber realizaba, y he tenido la oportunidad de entender que ese deseo de mejora se llama innovación.
A lo largo de esta asignatura he tenido la gran oportunidad de conocer historias de grandes emprendedores, no es lo mismo que te digan “el fracaso es parte del proceso” a que alguien que ha fracasado cuente su experiencia real. Los emprendedores viven de manera diferente al resto, no se guían por el dinero eso es algo que se percibe cuando escuchas con que ilusión cuentan sus historias. Para ellos no es un simple trabajo, es un estilo de vida.
He llegado a la conclusión de que la innovación es algo que te acompaña en cada comento, no acaba al abandonar la clase, ni tiene un interruptor de off, que puedas pulsar cuando quieras. Una parte de tu cerebro está constantemente maquinando la manera de darle las vueltas a las cosas, percibe todo como una oportunidad a cambio.
Ahora que sé que es, voy a potenciarla y explotarla al máximo.