Mantener software y sistemas operativos actualizados.
Crear contraseñas seguras y cambiarlas regularmente.
No compartir información personal o financiera en línea.
No abrir correos electrónicos o archivos sospechosos.
Utilizar un software de seguridad confiable y mantenerlo actualizado.
Realizar copias de seguridad regulares de datos importantes.
Evitar conectarse a redes Wi-Fi públicas no seguras.
Utilizar un firewall y habilitar la encriptación de datos.
No almacenar información confidencial en dispositivos móviles o en la nube.
Concientización sobre phishing y otras formas de ciberataques.