La colaboración de conocedores de la obra de Hernández Navarro, además de amigos en lo personal, y de sus discípulos en el taller, nos pareció interesante como una forma de completar la información del escultor.
La propuesta fue recibida con agrado por todos ellos, que nos han remitido sus textos, a los que se puede acceder desde los desplegables siguientes:
RESEÑA DE JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ NAVARRO, por D. David Alpañez Serrano, licenciado en Historia del Arte y técnico del Museo de la Universidad de Alicante.
Durante cerca de 50 años de carrera como escultor, José Antonio Hernández Navarro ha realizado más de 600 obras repartidas por toda la geografía murciana,así como por ciudades como Valladolid, Cuenca, Zaragoza, Alicante, Elche o Palma de Mallorca e incluso fuera de nuestras fronteras, siendo, sin lugar a dudas, la principal figura de la escuela murciana de imaginería de finales del siglo XX y principios del siglo XXI.
La producción de Hernández Navarro está recorrida por la belleza y la idealización, como signos de la perfección de Dios. Su estilo se sitúa a medio camino entre la tradición y la innovación y, pese a su evolución constante y a las diferentes etapas que ha ido transitando, sus imágenes están definidas por la serenidad y el equilibrio, aspectos que alcanza gracias a la búsqueda de la armonía, el sosiego, la elegancia y la unción de las imágenes.
Lo cierto es que, en el caso de José Antonio Hernández, su vida y su trabajo se dan la mano, pues sus obras son fiel reflejo de su personalidad sencilla, de su vida tranquila y de su sincera religiosidad. Y es que el verdadero tesoro de Pepe (permítanme que así lo nombre) no son sus esculturas, sino él mismo. Es una persona BUENA con mayúsculas: humilde, cariñoso, generoso, familiar, piadoso y de una conversación brillante, inteligente y profunda.
Mira que es una persona grande, de anatomía muy grande, pero si no tuviera esa corpulencia no le cabría en el pecho tan enorme corazón.
David Alpañez Serrano
Licenciado en Historia del Arte
Técnico del Museo de la Universidad de Alicante
CON LAS PUERTAS ABIERTAS, por D. Manuel Conteras García, antiguo alumno de Hernández Navarro.
Hola a todos los lectores, y oyentes si se redacta de forma oral.
Me llamo Manuel Contreras García. Allá por el año 2016, en un viaje hacia su taller para encargarle la figura de María Magdalena para la hermandad del Desenclavamiento, de Hellín, tuve el privilegio de conocer al que fue, es y será uno de los escultores que para mí tiene unas características en su obra que hablan de él a la perfección. Sí, me refiero a José Hernández Navarro. Desde aquel momento, haciéndole saber mi intención y amor por crear escultura e intentar dar belleza a las mismas, no dudó un segundo en aceptarme y abrirme las puertas de la que es su casa, taller y su templo, donde cada idea ha cobrado forma materializándolas de manera virtuosa.
La admiración hacia él me dio la energía suficiente para, por lo menos, intentar ser un poquito mejor que ayer en todos los sentidos.
De él, decir que le estaré eternamente agradecido por haberme abierto las puertas de la que es su casa. De su obra, creo que solamente basta con salir a las calles y poder disfrutar de cada pincelada sobre sus esculturas. Son obras que desprenden humildad, sencillez, humanidad y elegancia.
Sobre su persona diré que ha sido un hombre sencillo, amable, correcto y lleno de conocimiento que no ha dudado nunca en mostrarnos. Paquita, no me olvido de ti. Esta MUJER, aunque no ha sido escultora, ha sido la persona que ha acompañado toda la vida al artista y, seguramente, en muchos trocitos de la obra de Pepe hay mucho de Paquita. Creo que en innumerables ocasiones su opinión y apoyo fue decisiva para Pepe: en momentos grises y en la felicidad. Aparte, mujer de su casa, que no es de menospreciar, amante de novelas turcas y de su pasión por la cultura murciana y los animales. La figura de sus hijos también ha sido pieza y pilar importante para sus vidas.
Actualmente no me encuentro ya presente en el taller de Pepe por razones personales, pero quiero decir que aunque ya no esté presente los tengo en mi vida y me acuerdo siempre de ellos.
Pepe y Paquita, gracias por abrirme las puertas de vuestra casa y taller.
Un abrazo para todos .
Manuel Contreras Garcia.
Antiguo alumno de Hernández Navarro.
MÁS QUE UN MAESTRO, por Pablo Espinosa Gómez, escultor.
Conocí a Pepe hace ya varios años, por el 2020, y además de todo lo aprendido artísticamente hablando, siempre me ha hecho gracia que diga que no sabe enseñar, porque es inevitable aprender y ampliar conocimientos estando a su lado, simplemente viendo y escuchando.
El día a día en el taller, más allá de lo rutinario, tiene un encanto especial. Todo empieza con los almuerzos en muy buena compañía junto a Pepe y sus amigos, en los que durante horas se habla de todo un poco. También están las innumerables visitas a “La Huerta”, como Pepe llama a la ermita de su Virgen, para visitarla a ella y comprobar que en la ermita siempre esté todo impecable y perfecto.
De vuelta al taller, continúan las tertulias mientras trabajamos, acompañadas de algún chiste y muchas conversaciones que hacen que el tiempo pase sin darse cuenta. Además, Pepe siempre ha estado ahí cuando lo hemos necesitado, ayudándonos y aconsejándonos de manera totalmente desinteresada.
Al final, uno se da cuenta de que no solo aprende un oficio o una disciplina artística, sino también una manera de trabajar y de compartir el tiempo con los demás. Y eso, sin duda, también forma parte de todo lo que Pepe transmite cada día.
Pablo Espinosa Gómez
Escultor
Como por todos es sabido, el imaginero huertano D. José Hernández Navarro, ha sido muy prolífico en la creación de obras de carácter religioso, pero también las ha realizado de carácter civil, no siendo tan conocidas. Vamos a centrarnos en algunas de estas últimas, para conocerlas un poco mejor.
Allá por los años 70 del pasado siglo XX, nuestro protagonista ya tallaría, para el acuartelamiento zaragozano donde prestaría el servicio militar, un escudo con águila.
Pasarían varios años hasta que un nuevo encargo llegara a su agenda a principios de los años 80; ni más ni menos, le propondrían, desde Torreagüera, la creación de un busto de Antonete Gálvez, teniendo a bien Hernández, en su ejecución, flanquearlo por dos relieves, uno con el mítico personaje montado a caballo y otro encaramado este en lo alto del Miravete, divisando el horizonte. Actualmente, solo se conserva el busto de Gálvez en la plaza que recibe su nombre, siendo inaugurado en el año 1984, estando en paradero desconocido ambos relieves.
Una de las últimas creaciones civiles de nuestro paisano sería el diseño de un arco triunfal, de estilo neoclásico-barroco, desde donde se realiza la gran lluvia de pétalos que recibe su gran amada Virgen de la Huerta al abandonar esta los sinuosos carriles huertanos. Fue construido en el año 2017 por los alumnos de los distintos cursos de la escuela taller del Ayuntamiento de Murcia (CFIE), El Palmar, integrados por los extrabajadores del extinto servicio de serenos capitalino.
Esta obra, sería complementada con el nacimiento del jardín donde se ubica, oportunidad que aprovechó Pepe para homenajear a la huerta con este nuevo proyecto. La inauguración fue el 9 de marzo de 2020, después de acabar su última obra civil, “Mujer huertana”, reflejando en esta la humildad, como podemos observar en los ropajes que la visten, quedando también latente por supuesto, la solidaridad del huertano, representada por un pequeño cántaro que sostiene la escultura ofreciendo el agua, tan necesaria en estas latitudes, puesto que también funciona como una fuente para beber el líquido elemento, que se acciona al situarse junto a la misma. Al evento de la inauguración acudiría el alcalde, D. José Ballesta, así como el propio artista, que este pasado año 2025, fue condecorado con la Medalla de Oro de la Región de Murcia.
Me gustaría resaltar el carácter altruista de Hernández en la creación y diseño de este jardín que lleva su nombre, ya que el molde de la “Mujer huertana” fue donado al Ayuntamiento de Murcia. De momento, la obra solo se podrá disfrutar visitando este espacio público situado junto la vía verde de la Costera Sur, en Los Ramos. Y digo de momento porque, el ente público podría costear una réplica, que se colocaría en Glorieta de España para el disfrute de los residentes y visitantes de la capital de la región, sumándose Murcia, así, a este homenaje a la huerta y sus mujeres.
Raúl Jiménez y Lorca
Cronista de Torreagüera
Abril de 2026
SEMBLANZA DE UN MAESTRO: TRADICIÓN Y MODERNIDAD, por D. Alberto Marín López, escultor.
Pese a haber iniciado su trayectoria entre las décadas de los 70 y los 80, considero su obra una de las propuestas más modernas que he conocido. Su trabajo destaca por una calidad inmensa, fruto de un respeto absoluto por la anatomía y las proporciones. Pepe tiene siempre una visión nítida de lo que representa y del mensaje que desea transmitir, bajo las premisas que él mismo suele repetir: "¡Hay que cuidar las formas! ¡Que no se pierda la figura bajo los paños!".
A lo largo de su carrera, ha rehuido el uso de elementos "postizos" como ojos y lágrimas de cristal, pestañas de pelo natural, enlienzados o pelucas. Aunque estos recursos estuvieron presentes en sus primeras piezas (influidas por la tradición murciana) se fue desprendiendo de ellos paulatinamente; incluso confiesa que lo pasaba mal en el momento de tener que colocarlos. Asimismo, admite su rechazo a policromar o estucar las imágenes, tareas que evitaría si de él dependiera. Sin embargo, pese a esa reticencia y un cierto daltonismo, logra conferir a sus obras un realismo y una viveza nunca antes vistos con lo mínimo indispensable. Como bien dice: "De lo sencillo nace lo sublime".
De entre todos los materiales que domina (que son muchos), el barro es el que más disfruta. Su idilio con este elemento comenzó en la infancia, jugando con el limo de las acequias, y continuó en los talleres de Sánchez Lozano, Elisa Seiquer, Serrano Moñino o Griñán (para quienes realizó la mayoría de modelos y moldes de sus famosos nacimientos). Esa pasión se extiende desde las maquetas de sus pasos de Semana Santa hasta sus infinitos belenes.
Su percepción artística es clara: concibe la obra como una escultura que debe emerger de la madera lo más completa posible (como si de un bloque de mármol se tratase) para posteriormente, dotarla de su significado religioso. Siempre con los grandes maestros de la Historia del Arte como referente. Jamás se ha regocijado en lo lúgubre o en el dolor excesivo; al contrario, sus piezas reflejan su propia personalidad, transmitiendo siempre una sensación de claridad y paz, independientemente de la dureza de la escena representada.
Mi experiencia con Pepe
Conocí la obra de Pepe desde muy niño, ya que en Totana contamos con cinco de sus pasos procesionales. Recuerdo vívidamente la primera vez que vi fotos de su trabajo en una revista de Semana Santa de 2005; me llamó poderosamente la atención la cruz del Cristo de la Caída, tan rústica y tan distinta a las que siempre había visto.
Desde que supe que quería ser escultor, mi mayor deseo era conocerle y entrar en su taller. Aunque sentía cierto respeto (o miedo), todos los que le conocían coincidían en su amabilidad. En 2011 pude finalmente visitarle; en aquel momento se encontraba realizando los Ángeles de la Pasión para la Cofradía del Perdón de Murcia. Sin embargo, no fue hasta el 31 de enero de 2015 cuando volví a su taller y me aceptó como alumno. Desde aquella fecha, han transcurrido ya once años de formación ininterrumpida a su lado.
Recuerdo que aquel dia, con la lógica timidez de un aprendiz ante un maestro, me dirigí a él de "usted" llamándole José. Su respuesta fue inmediata y lo define perfectamente.
— "¿Tú cómo te llamas?", me preguntó.
— "Yo, Alberto", respondí.
— "Pues yo me llamo Pepe, así que puedes llamarme así".
Aquel gesto eliminó cualquier barrera.
Recuerdo que, en mis inicios, él trabajaba en un crucificado para el Pilar de la Horadada y en el Ángel Triunfante de Alquerías.
Al principio, solía asistir dos veces por semana. Mi madre y yo hacíamos cinco horas y media de viaje (ida y vuelta) solo para poder estar en su taller. Los primeros tres meses los dediqué a dibujar modelos de escayola y, más tarde, comencé a modelar figuras en barro copiando las maquetas de sus pasos.
También me inicié en la policromía al óleo, una técnica que me imponía mucho respeto pero que, a su lado, resultaba sencilla. Con el tiempo, empecé a realizar tallas en madera, donde me enseñó sus métodos y formas de trabajar.
La rutina en el taller tenía momentos sagrados, como la hora del café. Salíamos a "El Yeguas" y allí continuábamos la charla, para luego visitar a la Virgen de la Huerta. Con las pilas renovadas, volvíamos al trabajo hasta bien entrada la noche. Han sido horas y horas de conversación sobre arte, religión, filosofía, historia y sociedad; cualquier tema imaginable cabe en sus charlas.
Considero su taller un templo de la creación. Es un remanso de paz en medio de la huerta donde las ideas fluyen entre el azahar y el canto de los gorriones y mirlos. Allí, todo esfuerzo parece ligero con tal de dar vida a la materia. Hemos compartido momentos inolvidables: la reciente llegada de la Fuensanta a Los Ramos, bendiciones de imágenes y pregones o el nacimiento y comunión de sus nietos.
Uno de los momentos más especiales del año es la llegada de la Virgen de la Huerta a Los Ramos. Pepe siempre piensa en ella; cualquier innovación o mejora técnica que pueda aplicar para su lucimiento y decoro, lo hace con un mimo exquisito. Solo hay que acercarse a su ermita para comprobar el auténtico "joyero" y lugar de referencia en el que se ha convertido gracias a su entrega.
En resumen, como escuché una vez:
"Pepe es una gran persona, tanto en lo personal como en lo físico; y es que, si no fuera así de grande, no le cabría en el pecho el corazón que tiene"
Alberto Marín López
Escultor
EL GRAN ESCULTOR MURCIANO JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ NAVARRO, por D. Francisco Zaragoza Braem, biógrafo del escultor, divulgador de temas cofrades y presidente de la Asociación Cultural Arte Sacro Levantino.
Murcia, tierra prolífica de escultores, tiene la fortuna de contar con un buen elenco de artistas que, con sus palillos, gubias y pinceles, han sabido representar en sus obras el ser y sentir de las gentes de esta tierra. Y de entre todos los que nos han dejado su arte escultórico en los últimos cincuenta años destaca sobremanera nuestro queridísimo “Pepe Hernández”.
Inicia su carrera con la realización de los modelos originales de las figuras de belén que formaron el amplio catálogo de los conocidísimos artesanos belenistas Hermanos Griñán, de Puente Tocinos. Pronto da un salto a una superior categoría con la creación de imágenes para la Semana Santa del Levante, que en los años ochenta iniciaba su nueva edad de oro, atendiendo las múltiples solicitudes que han ido saliendo de su taller en la pedanía murciana de Los Ramos, lugar donde nació, se casó y vive en la actualidad. Hoy Los Ramos figura en el mapa nacional por ser sede y cuna de este gran escultor, que posee una profunda religiosidad expresada en su laborioso trabajo de crear y difundir la devoción a la Virgen de la Huerta, en cuya ermita ha derramado todo su amor mariano y que hoy es ya patrimonio de todos.
En la imaginería ha dedicado su creatividad honrando con sus obras a santos, vírgenes e imágenes pasionales, materializando los deseos de los comitentes; obras que hoy son veneradas con devoción. Son más de cuarenta los grupos de figuras que ha esculpido, completamente talladas o para ser vestidas. En sus composiciones, la plasticidad y escenografía revelan un dominio del espacio, sabiendo presentarlas de forma natural y visibles desde cualquier ángulo. En su estilo, rápidamente evoluciona de las raíces salzillescas hasta unas formas personales que hacen que sea fácil identificar sus obras entre las de otros escultores. Para ello ha estudiado a los grandes escultores de todos los tiempos, a los que admira, y de los que ha aprendido técnicas que ha aplicado en muchos de sus cristos o vírgenes.
En cuanto a la figura individual, también ha ido evolucionando de la sencillez a la naturalidad, logrando que las esculturas sean veneradas por sus fieles, identificándolas con rapidez y profundidad. Ha interpretado en más de treinta ocasiones la figura de Cristo Crucificado, modelando del natural y alargando el canon hasta conseguir una identidad propia.
La demanda de imaginería religiosa ha hecho que no explotase la obra profana, expresada en una pequeña serie de monumentos, figuras y bustos. Siempre teniendo presente su primera vocación de figurista artesano, los modelos de sus obras han sido un fiel reflejo de la obra terminada, dado el detalle con el que son realizados.
A lo largo de su carrera artística también ha desarrollado la creación de nuevas piezas para belén realizadas a palillo, en algunas de ellas retratando a personas conocidas, como pastores de los numerosos nacimientos y figuras como las recogidas en el famosísimo y singular Belén de la Peña Huertana de La Pava, que se monta tradicionalmente en la iglesia de San Juan de Dios de la capital murciana, o de coleccionistas y familias, que pudimos conocer en la magnífica exposición realizada en el año 2023 que llevaba el nombre de “Pequeños Misterios”, también en dicha iglesia.
Debemos tener en cuenta que para la creación de tan inmenso legado tan solo ha contado con la colaboración de dos ayudantes durante los primeros años, lo que reafirma más su gran dedicación y esfuerzo físico y mental.
Todo ello ha hecho que sea nombrado cofrade de honor de múltiples cofradías y haya recibido el Diploma al Mérito Artístico del Cabildo Superior de Cofradías de Murcia en 1991, el título de restaurador oficial de la Virgen de la Fuensanta en 1996, Académico de la Real Academia de Bellas Artes Santa María de la Arrixaca de Murcia en 2000 y, el pasado año 2025, Medalla de Oro a las Bellas Artes de la Región de Murcia.
He tenido la fortuna de conocerlo y tratarlo a lo largo de muchos años y siempre he encontrado a una persona sencilla, trabajadora, humilde y servicial. Con las puertas de su taller siempre abiertas, acogiéndome con cariño y afecto, lo que ha propiciado que, casi desde sus inicios, haya seguido sus obras y sus logros, intentando realizar ese “inventario” que él elude siempre, ya que su interés no es tener constancia de lo que hace, sino atender todas las peticiones que se le han presentado con la máxima diligencia y atención. Fruto de nuestra relación fue, en 2004, la primera exposición antológica de su obra, que pudimos realizar en mi ciudad de Callosa de Segura con el título “Obras Maestras del escultor José A. Hernández Navarro” y la última, titulada “Secretos de taller”, en el año 2023. Mientras tanto, mi admiración la he expresado presentando comunicaciones sobre su vida y obra en cuantos congresos, charlas o publicaciones he tenido ocasión de hacerlo.
Vaya pues, desde estas líneas, mi profunda admiración para este gran maestro de la imaginería levantina.
Igualmente, mi felicitación al equipo que ha llevado a cabo esta necesaria y completísima página web de la obra de este eminente escultor, a la vez que mi agradecimiento por haberme dejado participar de tan gran obra.
Francisco Zaragoza Braem.
Biógrafo del escultor, divulgador de temas cofrades y
presidente de la A. C. Arte Sacro Levantino.