Por: Dr. Jorge Maluenda A.
Cuando hablamos de aprendizaje, la palabra “motivación” aparece con frecuencia. En términos generales, motivación es aquello que da energía y dirección a la acción: nos pone en marcha hacia una meta. Sin embargo, iniciar una tarea no garantiza que se sostenga el esfuerzo, la atención y la implicación necesarios para aprender, progresar o mejorar el desempeño. Ni siquiera garantiza que se realice un buen desempeño o el logro (esto lo retomaremos en un posterior post).
Aquí es donde entra el concepto de engagement, el cual, se ha consolidado en la literatura porque describe un fenómeno que reconocemos en la experiencia de aprendizaje: un estado de implicación profunda y sostenida. Cuando una persona está engaged, tiende a persistir en las tareas a pesar de los obstáculos, mantiene el esfuerzo por períodos prolongados, experimenta un estado de disfrute particular, e incluso, puede generar que las personas pierdan la noción del tiempo.
Estas manifestaciones no son conductas aisladas, sino parte de un estado integrado de conexión con las tareas que se desarrollan y con los objetivos personales de aprendizaje o desempeño.
Estudios como el de Gavín et al. (2024), Cobo et al., (2022) y en los realizados por nuestro equipo, se observa que el engagement se relaciona con mejores resultados en el aprendizaje, mejor desempeño, mayor bienestar e incluso actúa como protector del abandono y el Burnout. Revisiones masivas de hallazgos en investigación como la de Fredericks et al. (2004) han mostrado que los altos niveles de implicación se asocian con mejor rendimiento, perseverancia frente a desafíos y bienestar.
En otras palabras, el engagement genera la tracción que permite recorrer el camino completo, especialmente, si este es desafiante. Comprender esto es clave para diseñar experiencias de aprendizaje y perfeccionamiento que no solo inicien el interés, sino que lo mantengan de forma resistente y significativa.
En tu experiencia trabajando con estudiantes, aprendices, coachees o clientes, ¿cómo reconoces cuando alguien está engaged de verdad? ¿Qué diferencias observas entre quienes simplemente “quieren” aprender y quienes realmente “están involucrados”?
Algunas referencias:
Cobo Rendón, R., López Angulo, Y., Sáez Delgado, F., & Mella Norambuena, J. (2022). Engagement, academic motivation, and adjustment of university students. Revista Electrónica Educare, 26(3), 1–19. https://doi.org/10.15359/ree.26 3.15
Fredricks, J. A., Blumenfeld, P. C., & Paris, A. H. (2004). School engagement: Potential of the concept, state of the evidence. Review of Educational Research, 74(1), 59–109.
Gavín Chocano, Ó., García Martínez, I., Pérez Navío, E., & Luque de la Rosa, A. (2024). Learner engagement, motivación académica y estrategias de aprendizaje de estudiantes universitarios. Educación XX1, 27(1), 57–79. https://doi.org/10.5944/educxx1.36951
Maluenda-Albornoz, J., Berríos-Riquelme, J., Infante-Villagrán, V., & Lobos-Peña, K. (2023). Perceived Social Support and Engagement in First-Year Students: The Mediating Role of Belonging during COVID-19. Sustainability, 15(1), 597.
Maluenda Albornoz, J., Varas Contreras, M., Riffo-Ferrada, M., & Díaz-Mujica, A. (2021). Predictores socio-académicos del Study Engagement en estudiantes de primer año de ingeniería. Estudios Pedagógicos, 47(1), 235-250.