La educación a distancia durante la pandemia comenzó en el año 2020, cuando el virus del COVID-19 se propagó rápidamente en todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud declaró oficialmente la pandemia en marzo de ese año, y a partir de ahí muchos países decidieron cerrar escuelas para evitar más contagios. Esto provocó que millones de estudiantes dejaran de asistir a clases presenciales y tuvieran que continuar su aprendizaje desde casa.
En México, la Secretaría de Educación Pública puso en marcha el programa Aprende en Casa, que transmitía clases por televisión, radio e internet. La intención era que todos los estudiantes pudieran seguir aprendiendo, incluso aquellos que no tenían computadora. Además, muchos maestros comenzaron a utilizar plataformas digitales como Meet y Zoom para dar clases en línea, enviar tareas y mantenerse en comunicación con los alumnos.
En mi caso, la pandemia comenzó justo cuando iba a entrar a primero de secundaria. Fue un momento muy importante porque empezaba una nueva etapa en mi vida, pero no pude vivirla de manera normal. Comencé clases maso menos de un mes, cuando un día dijeron que suspenderían clases y que regresábamos la semana que entraba (eso jamás sucedió y nunca se reanudaron hasta que entre a tercer grado de secundaria). En lugar de seguir adaptándome a mi nueva escuela, conocer más a fondo mis maestros y mis compañeros, tuve que hacerlo a través de una pantalla. Aunque se me facilitó entender y usar las aplicaciones y plataformas digitales, no fue algo fácil.
Estar encerrada tanto tiempo fue un tanto complicado. No poder salir, no convivir con mis amigos ni ver seguido a mi familia y seres queridos afectó mucho, extrañaba la convivencia diaria, las pláticas en el salón, el recreo y el ambiente escolar. La secundaria es una etapa donde la socialización es muy importante y vivirla de manera virtual fue diferente y en algunos momentos difícil.
También hubo problemas técnicos. En varias ocasiones, durante las clases por videollamada, el internet fallaba, la conexión se trababa o la plataforma no me daba acceso. A veces el audio no se escuchaba bien o la imagen se congelaba, y eso hacía que me perdiera partes importantes de la explicación que estaban dando los maestros. Esto no solo me pasó a mí, sino también a muchos compañeros. Fue una etapa complicada porque no todos contábamos con buena señal o con los mismos recursos tecnológicos.
A pesar de todas las dificultades, la educación a distancia permitió que el aprendizaje no se detuviera por completo. Fue una experiencia que me enseñó a ser más responsible, a organizar mi tiempo y a adaptarme a nuevas formas de estudiar. También aprendí a valorar más la escuela presencial y la convivencia con los demás.
En conclusión, la educación a distancia en pandemia fue un recurso o algo necesario ante una situación mundial muy difícil. Cambió la manera de enseñar y aprender, y aunque fue una etapa complicada, dejó aprendizajes importantes tanto en lo académico como en lo personal.