En las Comunidades de Aprendizaje en y para la Vida se aprende a vivir a través de la experiencia e interacción con otros, por tanto, se vincula la vida escolar con la vida del contexto inmediato. Así, la escuela se convierte en el núcleo que promueve y coordina la participación activa y comprometida de directivos, docentes, personal de apoyo y asistencia a la educación, gabinetes psicopedagógicos, equipos técnicos, actores comunitarios, padres, madres de familia y tutores entre otros más, para derivar acciones en favor de las niñas, niños y adolescentes, aprender todos juntos y así reconstruir la vida social de nuestro entorno.