"NARRATIVAS RENOVADAS"
En esta nueva entrada, te traigo una propuesta, en la qué disfruté mucho trabajar. Unimos dos áreas curriculares, Lengua y Tecnologías Digitales. Te muestro algunas partes de la planificación, en donde el propósito final consistió en crear un videojuego en Scratch, del desafío del cuento que los estudiantes crearon. Les dejo en este link la propuesta formal.
Como podés observar en la presentación, los estudiantes pasan por las distintas secciones del cuento maravilloso según Vladimir Propp, en donde, en cada estación debían crean una tarea especial. Algunos ejemplos:
Utilizaron Google Drive para compartir con nosotras las carpetas que contenían todo el trabajo realizado;
Utilizaron Inteligencia Artificial para crear a los protagonistas, antagonistas y objeto mágico. Por lo que debimos aprender a crear prompt (instrucciones).
Llegamos a la actividad que quiero mostrarte. Para crear el videojuego en Scratch, hay algunas características específicas de la programación que deben conocer.
La primera Actividad que realizaron, consistía en crear el algoritmo de la tarea difícil que realizaba el héroe de su cuento maravilloso.
Crearán una serie de obstáculos o desafíos que el héroe deberá superar en su camino hacia el objetivo final. Les muestro algunos ejemplos de los estudiantes.
Tarea Difícil - Grupo 1
Tarea Difícil - Grupo 3
Te comparto mi reflexión sobre esta experiencia. Fue muy enriquecedora, tanto para los estudiantes como para mí como docente. Ver cómo analizaban cuentos maravillosos usando la teoría de Propp y luego convertían esas ideas en historias interactivas en Scratch fue realmente gratificante.
Desde el lado de Lengua, los chicos aprendieron a mirar los cuentos de otra manera. Descubrieron que detrás de cada historia hay una estructura que se puede organizar como un algoritmo. Esto les ayudó a pensar de forma más ordenada y a entender cómo se construyen los conflictos y las soluciones en los relatos. Además, el hecho de crear sus propios cuentos los hizo sentir más conectados con lo que estaban haciendo, como si fueran autores de algo único.
Por el lado de Scratch, fue sorprendente cómo se involucraron al traducir sus ideas en proyectos interactivos. Aunque al principio hubo algunos desafíos técnicos, como entender cómo funcionan los bloques o cómo hacer que los personajes respondieran a las decisiones del usuario, lograron superarlos con mucha creatividad y paciencia. Lo mejor fue que no solo aprendieron a programar, sino que también se dieron cuenta de que la tecnología puede ser una herramienta para contar historias de manera diferente y entretenida.
Una de las cosas que más me llamó la atención fue el entusiasmo que mostraron al compartir sus proyectos. Cada uno tenía su sello personal, y ver cómo interactuaban con las historias de sus compañeros fue muy lindo. También noté cómo este tipo de actividades les ayuda a pensar en equipo, a reflexionar sobre las decisiones que toman y a mejorar constantemente lo que hacen.
Al principio, me preocupaba si iba a darles el tiempo para equilibrar la parte de narrativa con la programación, pero fue increíble, cómo lograron conectar las dos cosas. Este tipo de proyectos demuestra que cuando los chicos sienten que lo que están haciendo tiene sentido y es divertido, se involucran al máximo.
Cierro esta entrada con esta experiencia que me dejó claro que juntar diferentes áreas, como Lengua y Tecnología, no solo enriquece el aprendizaje, sino que también lo hace más significativo. Los chicos no solo aprendieron teoría o habilidades técnicas, sino que también desarrollaron su creatividad, su capacidad para resolver problemas y, sobre todo, se sintieron orgullosos de lo que lograron. Creo que todos nos llevamos algo valioso de este proyecto.