Uso de pictogramas, infografías o mapas conceptuales para apoyar la comprensión, especialmente útil para estudiantes con TEA o dificultades de lectura.
Crea espacios en el aula con distintas actividades o desafíos donde los alumnos puedan elegir según sus intereses o necesidades. Esto fomenta autonomía y adapta la enseñanza al nivel de cada quien.
Antes de introducir un nuevo contenido, conecta con lo que ya saben usando preguntas, imágenes, juegos o relatos. Esto da confianza y permite que todos partan desde un punto común.
En equipos, crean un mural sobre un tema visto (historia, ciencia, literatura). Cada integrante aporta según sus habilidades: dibujo, color, ideas, recorte, etc.
Reserva un espacio del aula donde cada semana un estudiante o grupo comparte algo importante de su vida (foto, cuento favorito, tradición). Se adapta según la capacidad de expresión de cada uno.
En lugar de centrarte solo en las calificaciones finales, ofrece comentarios que orienten, motiven y reconozcan el proceso individual. Usa rúbricas claras y comprensibles.
La asesoría y acompañamiento pedagógico tienen como objetivo principal fortalecer las prácticas docentes para mejorar los aprendizajes de todos los estudiantes. En este proceso, la incorporación de estrategias de inclusión no solo es pertinente, sino fundamental, ya que responde a los principios de equidad, diversidad y justicia social que sustentan una educación de calidad para todos. Su justificación teórica se apoya en múltiples marcos pedagógicos contemporáneos.
Desde el enfoque del Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), se promueve la planificación flexible que permite a todos los estudiantes acceder, participar y progresar en el currículo. Este modelo sostiene que, al ofrecer múltiples medios de representación, expresión y participación, se eliminan barreras al aprendizaje desde el diseño mismo de la enseñanza. En el contexto del acompañamiento, aplicar estrategias inclusivas significa orientar al docente para que contemple las necesidades de todos sus estudiantes desde la planificación inicial y no como adaptaciones posteriores.
Además, desde un enfoque de educación inclusiva según la UNESCO (2005, 2017), se entiende que la inclusión no se limita a estudiantes con discapacidad, sino que abarca toda forma de exclusión o desigualdad. Así, el acompañamiento pedagógico debe orientarse a identificar prácticas que generen barreras y transformarlas a través de estrategias que promuevan la participación, el acceso y el sentido de pertenencia de todo el alumnado.