Nuestra iglesia fue fundada el 13 de julio de 1993 por el Pastor Servando Rodriguez Rodriguez y su esposa Leyla Nava Ramirez, en la perspectiva de glorificar al Dios de las Escrituras a través de la promoción de su adoración, la evangelización de los pecadores y la edificación de los santos. Anteriormente como denominación "Pentecostes", pero que a partir del 5 de mayo del 2012 se reestructuró doctrinalmente para convertirse en una Iglesia interdenominacional.
Hoy en día, somos una iglesia evangélica, reformada, bíblica y continuacionista, donde reconocemos a Cristo como la cabeza de la iglesia, y por lo tanto su palabra, la Biblia, es nuestra autoridad final y nuestra única regla infalible y verdadera de todo conocimiento salvador, fe y obediencia.
No obstante, también somos una iglesia confesional, ya que reconocemos la necesidad de sistematizar las enseñanzas bíblicas de modo que podamos dar una expresión comprensiva de lo que creemos enseña la Palabra de Dios.
Teológicamente nos encontramos entre el Fundamentalismo y el Pentecostalismo moderno. De hecho, creemos que por lo menos ésta es parte de la razón por la cual Dios ha levantado este ministerio.
El Fundamentalismo es esa parte del protestantismo que se aferra a la interpretación literal de las Escrituras, creyendo que fueron inspiradas por el Espíritu Santo (2 Tim. 3:16; 2 Pe. 1:21) e infalibles y que, por lo tanto, tiene a Dios por Autor. De esta manera, la autoridad de las Escrituras está por encima de la iglesia y de los creyentes. Ella está por encima de los ministerios de la iglesia, por lo tanto, del “Magisterio”. Ella también está por encima de toda opinión y enseñanza habida en la iglesia en el pasado (tradición) o en la actualidad. No son las declaraciones oficiales de la iglesia lo que dan validez y autoridad a lo enseñado por la Escritura. Lo contrario es la verdad: la Escritura es la que confirma, o invalida, lo que los creyentes y las iglesias han afirmado acerca de la doctrina cristiana, incluso en sus reuniones oficiales (sínodos o concilios).
Por consiguiente, hacen énfasis en los "fundamentos de la fe". Aunque la prensa y las iglesias liberales menosprecian a los Fundamentalistas, llamándolos retrógradas y estúpidos, la verdad es que el Fundamentalismo ha preservado la integridad de la Palabra de Dios y se ha aferrado a las doctrinas esenciales de la fe ortodoxa.
El Pentecostalismo, como movimiento moderno, creció del avivamiento de la calle Azusa en Los Ángeles al comienzo del siglo XX y produjo denominaciones que enfatizan la plenitud del Espíritu Santo y el ejercicio de los dones espirituales y Escriturales también; criticados por las iglesias y prensa liberal de ser motivados emocionalmente. En sí, el Pentecostalismo restauró a la iglesia la importancia de los dones del Espíritu y el poder de Dios para el creyente de hoy.
A través de los años, sin embargo, el Fundamentalismo, mientras se aferraba a la integridad de la Palabra de Dios, desarrolló tendencia de rigidez, legalismo, y el rechazo de los dones espirituales. Así mismo, el Pentecostalismo se desarrolló emocional y entusiástamente a costo de enseñar la Palabra de Dios.
La IBG es el equilibrio o balance entre los dos. Creemos en los dones del Espíritu Santo mencionados en la Biblia, y promovemos su uso, pero siempre con decencia y en orden, y con el énfasis principal en la Palabra de Dios, a la cual miramos como nuestra regla de primordial de fe.
Como creyentes debemos desear los mejores dones y buscar ponerlos en práctica con amor para la edificación del cuerpo de Cristo entero, entendiendo que el amor es más importante que los dones más espectaculares, y sin este amor toda práctica de éstos no tiene valor.
Creemos que Jesucristo nos ha dado Ministerios también para la edificación del cuerpo de Cristo, como lo son los evangelistas, pastores y maestros (Efesios 4:11-12), sabidos que estos tres son los únicos que se mantienen hasta hoy, y los demás han cesado.
Conclusión:
A causa de este equilibrio, los servicios en la IBG se diseñan alrededor de la enseñanza de la Palabra de Dios sin tomar en cuenta aportaciones contemporáneas de autores o filósofos cristianos, para así centrar nuestro mensaje a la verdad de las escrituras. Dentro de nuestros servicios contamos con sesiones aparte, donde los dones del Espíritu Santo puedan operar libremente bajo el liderazgo de cristianos maduros. Este equilibrio es indicación, en mi opinión, de que nos encontramos justamente donde Dios quiere que estemos.
por Pastor Servando Rodriguez Nava