Antes de convertirse en una banda consolidada, antes de los álbumes, de las composiciones originales y del universo artístico que hoy representa Corazones Rotos, todo comenzó de una forma completamente inesperada.
La historia de Corazones Rotos no nació con la intención de fundar un grupo musical. No existía todavía un proyecto, no había un plan definido, ni tampoco una idea concreta de construir una banda a largo plazo. Lo que dio origen a todo fue algo mucho más humano y profundamente emocional: la admiración por una artista que dejó una huella imborrable dentro de la historia del rock.
Desde siempre, Erica Sanz Marín había sentido una conexión especial con la música rock y heavy metal, creciendo bajo la influencia de numerosas bandas legendarias que marcaron generaciones enteras. Entre todas ellas, existía una banda por la que sentía un cariño especial: Vixen, uno de los grupos femeninos más importantes e influyentes del hard rock internacional.
Dentro de Vixen, una figura destacaba especialmente por su historia personal y por todo lo que representaba: Jan Kuehnemund, guitarrista, fundadora y alma creativa de la banda.
Jan no solo fue una pionera dentro del rock femenino en una época donde el género estaba dominado casi exclusivamente por hombres, sino que además se convirtió en un símbolo de perseverancia, fortaleza y amor absoluto por la música. Durante años luchó en silencio contra una dura enfermedad, enfrentándose al cáncer con una valentía admirable sin renunciar jamás a su pasión artística.
El 10 de octubre de 2013, Jan Kuehnemund fallecía a los 51 años tras una larga batalla contra la enfermedad.
Aquella noticia dejó una profunda impresión.
Con el paso del tiempo, nació una idea sencilla pero cargada de significado: rendir homenaje a una mujer que había entregado toda su vida al rock, a una artista que luchó hasta el último momento sin abandonar jamás aquello que amaba.
Sin imaginar lo que ocurriría después, Erica decidió reunir a dos amigas que compartían también la pasión por la música: Yaira Irati e Isabelle Corne.
No existía todavía ninguna banda.
No existía Corazones Rotos.
Tan solo existía una idea: grabar un pequeño proyecto musical en honor a Jan Kuehnemund.
Las tres comenzaron a preparar aquella interpretación con el máximo respeto posible, entendiendo que no se trataba simplemente de tocar una canción, sino de transmitir un mensaje de admiración hacia una mujer que había dejado un legado eterno dentro de la historia del rock.
La canción elegida no fue casual.
Escogieron interpretar una de las canciones más emblemáticas de Vixen.
“Edge Of A Broken Heart”.
Aquella canción, cargada de energía, sentimiento y simbolismo, terminó convirtiéndose en mucho más que un simple homenaje.
Durante la grabación ocurrió algo que ninguna de ellas esperaba.
Entre aquellas primeras sesiones comenzaron a descubrir una conexión artística especial. Existía química musical, entendimiento creativo y una sensación compartida de que aquello no debía terminar con una sola interpretación.
Lo que había comenzado como un tributo espontáneo empezó a transformarse lentamente en algo mucho más grande.
Por primera vez apareció una nueva pregunta:
¿Y si esto no fuera el final?
¿Y si este homenaje fuera en realidad el comienzo de algo completamente nuevo?
Cuando llegó el momento de pensar en continuar juntas, surgió la necesidad de encontrar un nombre que representara aquel instante fundacional.
Y la respuesta llevaba acompañándolas desde el primer día.
La propia canción que había unido sus caminos.
Edge Of A Broken Heart.
De aquella frase nació la idea que terminaría marcando toda la identidad futura del proyecto.
Broken Heart.
Corazón Roto.
Corazones Rotos.
Así, casi sin buscarlo, nacía oficialmente Corazones Rotos.
Pero el nombre nunca fue una simple elección estética.
Desde aquel instante se convirtió en un símbolo permanente de memoria y homenaje.
Cada canción compuesta desde entonces, cada álbum publicado, cada escenario imaginado y cada paso dado por la banda lleva implícitamente una parte de aquella historia original.
Corazones Rotos existe porque un día tres amigas decidieron rendir homenaje a una mujer extraordinaria que dedicó su vida a la música y luchó hasta el último instante sin rendirse.
Lo que comenzó como un tributo terminó transformándose en un proyecto artístico propio, con identidad, voz y un universo creativo construido a lo largo de los años.
Con el tiempo llegarían nuevas integrantes, nuevas canciones, álbumes completos y una evolución musical constante.
Pero el origen nunca cambió.
La semilla siempre fue la misma.
Una canción.
Un homenaje.
Un legado.
Y la historia de una mujer llamada Jan Kuehnemund, cuya fuerza sigue viviendo indirectamente en cada nota que interpreta Corazones Rotos.
Porque algunas artistas nunca desaparecen realmente.
Simplemente continúan sonando a través de quienes recogieron su legado.
Y en el caso de Corazones Rotos, esa historia seguirá formando parte de su esencia para siempre.
Con el paso del tiempo se incorporaron nuevas integrantes que terminarían dando forma definitiva al grupo.
Llegó Sonata Lagos, aportando una enorme sensibilidad musical, conocimientos de conservatorio y una capacidad extraordinaria para la composición.
Posteriormente se sumó Sombria M. Tesa, incorporando una personalidad artística poderosa y una clara conexión con sonidos más agresivos dentro del metal.
Finalmente llegaría Cristina Montero Ruiz, completando la formación con su enorme creatividad artística, sensibilidad musical y talento multidisciplinar.
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Con el paso de los años, Corazones Rotos dejó atrás la etapa de tributos y comenzó a construir algo completamente propio.
Llegaron las primeras composiciones originales.
Nuevas ideas creativas.
Un sonido propio.
Un universo artístico construido álbum tras álbum.
Decenas de canciones originales comenzaron a dar forma a una identidad única basada en emociones intensas, fuerza interior, libertad, lucha, resistencia y pasión absoluta por la música.
Lo que había nacido como un homenaje terminó transformándose en una banda con identidad propia.
Hoy, Corazones Rotos continúa evolucionando con una formación consolidada compuesta por:
Erica Sanz Marín
Yaira Irati
Isabelle Corne
Sonata Lagos
Sombria M. Tesa
Cristina Montero Ruiz
A lo largo del tiempo, la banda ha construido un extenso catálogo musical propio, múltiples álbumes conceptuales y una identidad artística profundamente ligada al heavy metal, al rock sin concesiones, Creando estilo propio llamado "Broken Heart Metal", con la idea de convertir las emociones humanas en música.
Sin embargo, pese a toda la evolución vivida, existe algo que jamás cambiará.
Su verdadero origen.
Corazones Rotos nació gracias a una canción.
Nació gracias a un homenaje.
Y nació gracias al legado inmortal de Jan Kuehnemund.
Porque a veces la música no termina cuando una artista desaparece.
A veces, continúa viviendo dentro de quienes deciden recoger esa llama y mantenerla encendida para siempre.