La identidad educativa de los Hogares Internados Claretianos se fundamenta en un conjunto de principios transversales que orientan todas sus decisiones formativas, organizativas y pastorales. Estos principios se articulan de manera integrada y dinámica, garantizando coherencia entre misión, práctica educativa y proyección social.
1. Equidad, Inclusión e Interculturalidad Crítica
Los HIC reconocen la diversidad cultural, social y lingüística de sus internos como una riqueza fundamental para el desarrollo personal y comunitario. Desde el fortalecimiento de la identidad quechua y aymara, promueven una educación intercultural crítica basada en valores ancestrales como la comunidad, la reciprocidad, el respeto a la naturaleza, el trabajo y la solidaridad.
A partir de esta identidad viva, fomentan el diálogo intercultural abierto, la valoración de las propias raíces y la capacidad de resistir toda forma de discriminación, enfrentando críticamente los contravalores del individualismo, el consumismo, la violencia y el descarte.
2. Protección Integral y Cuidado de la Vida
La protección integral constituye un principio irrenunciable de la acción educativa. Todos los espacios, relaciones y prácticas institucionales están orientados a garantizar la seguridad, el bienestar emocional, social y espiritual, y el respeto pleno de los derechos de niños, niñas y adolescentes.
Este principio se concreta mediante:
• Ambientes educativos seguros y confiables.
• Prevención activa de toda forma de abuso, maltrato o discriminación.
• Formación permanente del personal.
• Aplicación de disciplina formativa y restaurativa.
• Acompañamiento emocional y espiritual cercano.
• Protocolos institucionales y política de tolerancia cero frente a la violencia.
3. Formación Humano-Cristiana Inspirada en el Evangelio
La propuesta educativa de los HIC se sustenta en los valores del Evangelio como camino de plenitud humana y espiritual. Se promueve una formación humano-cristiana que integra fe, vida y compromiso social, favoreciendo el desarrollo de:
• Solidaridad y fraternidad.
• Justicia y defensa de la dignidad humana.
• Honestidad y coherencia de vida.
• Responsabilidad personal y comunitaria.
• Espíritu de servicio y cuidado del prójimo.
• Reconciliación y cultura de paz.
Esta espiritualidad se vive de manera encarnada, comunitaria e intercultural, en diálogo permanente con la cosmovisión andina.
4. Innovación Pedagógica y Uso Responsable de la Tecnología
Los HIC reconocen la innovación y la tecnología como oportunidades
para enriquecer los procesos formativos. La tecnología se integra como recurso pedagógico para:
• Ampliar oportunidades de aprendizaje.
• Desarrollar competencias digitales.
• Favorecer la comunicación educativa.
• Potenciar la creatividad y la investigación.
Su uso se orienta por criterios éticos, de protección integral y de respeto a la identidad cultural, complementando las estrategias tradicionales sin sustituir la relación educativa presencial.
5. Trabajo Colaborativo y Corresponsabilidad Educativa
La educación en los HIC es una tarea compartida entre internado, familias, escuela y comunidad.
Este principio se concreta mediante:
• Participación activa de las familias.
• Trabajo en equipo del personal educativo.
• Coordinación permanente con unidades educativas y parroquias.
• Articulación entre los distintos Hogares Internados.
• Construcción de criterios comunes de gestión y formación.
La corresponsabilidad fortalece la coherencia institucional, optimiza recursos y garantiza calidad educativa.
6. Compromiso Transformador y Liderazgo Comunitario
Desde su identidad cultural y su fe, los internos son formados como agentes de transformación social al servicio del Norte de Potosí.
Los HIC promueven el desarrollo de liderazgos comprometidos con:
• La defensa de los derechos comunitarios.
• El cuidado de la casa común (Pachamama).
• La organización comunitaria.
• La participación democrática.
• La construcción de una sociedad equitativa, inclusiva e intercultural.
No se busca únicamente el éxito académico, sino la formación de líderes éticos, solidarios y responsables.
Estos principios constituyen el marco orientador de toda la acción educativa de los Hogares Internados Claretianos y garantizan la coherencia entre identidad, pedagogía, gestión y compromiso social.
Su vivencia cotidiana permite consolidar una propuesta educativa integral, intercultural, protectora y transformadora, fiel al carisma claretiano y a las necesidades del contexto.