Las primeras experiencias de Hogares Campesinos en el Norte de Potosí surgen en San Pedro de Buena Vista y Caripuyo en 1976, y posteriormente en Acasio en los años ochenta.
Son los Misioneros Claretianos quienes asumen este compromiso como respuesta concreta a la precaria situación educativa de la zona, marcada por la dispersión geográfica, la pobreza estructural y la falta de oportunidades escolares para niños, niñas y adolescentes de comunidades rurales. Para iniciar este proyecto, se utilizaron construcciones ya existentes en los pueblos, que inicialmente presentaban condiciones muy precarias y poco adecuadas para la vida de un internado.
Un hito importante se produce en 1979, cuando se crea el Hogar Internado "Corazón de María" de San Pedro de Buena Vista, ya con una infraestructura más acorde a la finalidad educativa y formativa que se perseguía. Este momento marca el paso de experiencias iniciales a una propuesta más estable y organizada de internado educativo.
A finales de los años ochenta, la Misión Claretiana asume formalmente el reto de los Hogares Campesinos como respuesta idónea a la situación educativa en todo el extremo norte del departamento de Potosí. El internado se consolida como una estrategia clave para garantizar la continuidad y calidad de la educación de jóvenes y señoritas provenientes de comunidades rurales dispersas. Además de lo académico, los Hogares contribuyen al crecimiento personal de los internos, enriquecen su identidad y amplían su horizonte vital más allá de los límites de su familia y comunidad de origen.
Durante la década de los noventa se fueron creando progresivamente nuevos Hogares Internados Campesinos con infraestructuras más adecuadas:
1991: "La Providencia" en San Pedro de Buena Vista.
1991: "La Providencia" en Sacaca.
1992: "Corazón de María" en Toro Toro.
1993: "San Antonio María Claret" en Caripuyo.
1997: "P. Juan Ramón Alcalde" en Acasio.
Con esta expansión, se concretó y fortaleció la apuesta educativa de la Misión Claretiana en el Norte de Potosí. La creación de los Internados vino acompañada por otro compromiso en el ámbito educativo: la Misión asumió también la dirección y administración de las Unidades Educativas de los pueblos donde estaba presente, las cuales pasaron a depender de Fe y Alegría como establecimientos de convenio. De este modo, internados y escuelas formaron durante varios añoos un proyecto educativo articulado.
En 2017, tras un proceso de discernimiento institucional y pastoral, la Misión Claretiana decidió dejar la dirección y administración de las Unidades Educativas de Fe y Alegría. A partir de entonces, se optó por mantener el acompañamiento pastoral de las Unidades Educativas, concentrando al mismo tiempo las energías, el personal y los recursos en la atención a tiempo completo de los Hogares Internados Campesinos (HIC).
En 2020, luego de un análisis de la realidad local, se tomó la decisión de cerrar el Hogar Internado de Toro Toro, debido a que su razón de ser original ya no se cumplía: alrededor del 90% de los internos ya no provenían del área rural, sino que eran hijos e hijas de familias profesionales que residían en la misma ciudad de Toro Toro. Esto hacía innecesario el internado como estrategia de acceso a la educación para el campo disperso.
Finalmente, en 2022, los antiguos "Hogares Internados Campesinos" pasaron oficialmente a denominarse "Hogares Internados Claretianos" (HIC). Este cambio de nombre respondió a dos motivaciones fundamentales: