Por un lado tenemos los discos duros internos. Son aquellos que se encuentran dentro de nuestro equipo informático, ya sea un ordenador de sobremesa o bien un ordenador portátil.
Se caracterizan por estar siempre fijos y conectados con el resto de componentes, a diferencia de los discos duros externos, que pueden ser portátiles y conectados a diferentes equipos fácilmente.
Un disco duro interno puede ser de muy diversos tipos. Analizamos los más conocidos a continuación, en base a su estándar de interfaz:
Un disco duro SAS es frecuente verlo en aplicaciones avanzadas, almacenamiento empresarial y servidores de gran magnitud.
Las siglas SAS hacen referencia a Serial Attached SCSI (término que a su vez representa Small Computer System Interface).
Un disco duro SAS destaca por su fiabilidad y estabilidad, así como por unas velocidades que alcanzan los 15.000 rpm, lo que le otorga mayor rendimiento que otros tipos de discos duros.
A pesar de sus capacidades, el disco duro SAS no suele verse en el ámbito doméstico o en pequeñas empresas, entre otros motivos por la relación de capacidad y precio que presenta, muy por encima de las otras tipologías.
El disco duro SCSI se considera el antecesor del disco duro SAS. El nuevo modelo de disco duro ofrece mayor fiabilidad, durabilidad, tasa de transferencia y rendimiento. Sin embargo, los discos duros SCSI siguen siendo más interesantes a nivel económico.
Por eso durante mucho tiempo no ha tenido rival. De hecho, el estándar SCSI está presente en todo tipo de dispositivos, desde escáneres hasta grabadoras, así como obviamente servidores, que es donde principalmente sigue invirtiéndose para aprovechar esta tecnología.
En los años 90 se acuñó el término ATA (Advanced Technology Attachment) a un estándar de interfaz de conexión de dispositivos de almacenamiento digital.
Los discos duros basados en el interfaz ATA podían conectarse entre sí. En la práctica se suele utilizar indistintamente ATA o IDE (Integrated Drive Electronics), aunque en realidad este último tuvo sentido cuando los controladores de unidad dejaron de estar separados de dicha unidad, para estar integrados.
El término PATA se identifica como «Parallel ATA«. Se trata de un estándar de interfaz capaz de conectar dos dispositivos utilizando un solo cable de conexión IDE. También se acuña como distintivo del interfaz SATA, con el fin de diferenciarlo del estándar ATA original.
Los discos duros SATA consiguen una conexión entre el disco duro y la placa base a una mayor velocidad. Además, son capaces de conectar varias unidades a la vez y cuentan con una mayor longitud de cable de transmisión de datos que el estándar PATA.
Estos discos duros se conectan directamente al puerto Serial ATA, con cables planos y estrechos de 7 hilos.
Su configuración interna es más sencilla que los estándares anteriores y los dispositivos permiten una mayor actualización.
Por estas ventajas, es uno de los estándares más utilizados en la actualidad, en cualquier tipo de ordenador.
La diferencia entre cada disco duro SATA se basa en la velocidad y frecuencia.
El disco duro SATA o SATA 1, llega a una velocidad de 150 MB/s y su frecuencia es de 1.500 MHz.
El disco duro SATA 2, llega a una velocidad de 300 MB/s y su frecuencia es de 3.000 MHz.
Existe un estándar de SATA 3, que tiene una velocidad de hasta 600 MB/s y una frecuencia de 6.000 MHz.
Estos dos últimos modelos son los más utilizados en la actualidad, mientras que el SATA 1 es más difícil de encontrar.
Las unidades de estado sólido o SSD, representan la mayor evolución actual en discos duros.
Su tamaño reducido, las velocidades que alcanza y su durabilidad, son las principales ventajas con las que está conquistando el mercado, pese a que su precio no es el más atractivo actualmente.
Frente a un HDD tradicional, que llega a los 150 MB/s en velocidad secuencial, un SSD SATA puede llegar a los 500 MB/s. Modelos más avanzados son capaces de alcanzar 4.000 MB/s, dejando evidente el salto cualitativo que ofrecen al sector.
En cuanto a capacidad, también están demostrando por qué son considerados los próximos líderes del mercado. Si bien la mayoría de unidades pueden alcanzar los 10 TB, hay modelos que ya consiguen ofrecer hasta 32 TB de almacenamiento interno.
Los discos duros externos son aquellos que pueden conectarse desde el exterior al equipo informático, sin necesidad de una conexión e instalación interna y pudiendo ser utilizados en distintos dispositivos.
Podemos diferenciar los tipos de disco duro externo según el interfaz que utilizan:
USB: El estándar más conocido actualmente, que permite transferir hasta 30 MB/s por cada dispositivo conectado.
FireWire: Estándar en versiones de FireWire 400 y FireWire 800, que llegan a transferencias de hasta 100 MB/s. Su principal característica es que pueden utilizar en un mismo puerto varios dispositivos.
eSATA: Estándar para crear una conexión SATA hacia un disco duro externo. Un sistema de conexión muy rápido y estable, que en los modelos más recientes alcanza los 600 MB/s.
Thunderbolt: No es un estándar muy conocido, pues su principal cometido es el soporte de vídeo en alta resolución proveniente de diferentes fuentes. Aún así, un puerto Thunderbolt puede llegar a dar soporte a adaptadores basados en los estándares anteriores de USB, FireWire y eSATA.
En el Blog El Destornillador hay una reflexión interesante acerca de la capacidad real de los discos duros, comercialmente los discos duros se venden redondeando gigabytes, es decir por ejemplo un disco de 500 GB al formatearlo se queda en unos 465 GB, es decir que se «pierden» 35 GB (Casi nada), pero esto se debe a que los fabricantes de discos duros interpretan la capacidad de almacenamiento de 1.000 en 1.000 en lugar de 1.024 en 1.024 que es la «medida» en informática, puesto que la informática se basa en lenguaje binario (Base2), no en Decimal (Base10), y en menor medida en Hexadecimal (Base16).
Si contamos usando el Sistema Decimal (Base10), que es el que utilizan los fabricantes de discos duros, tendríamos estos resultados:
Sin embargo si contamos usando el Sistema Binario (Base2), que es el que se utiliza en informática, tendríamos estos otros resultados:
Para saber la capacidad real de un disco duro bastaría con aplicar la siguiente fórmula (Es una regla de tres directa, a mayor tamaño, mayor pérdida de capacidad):
Cuyo resultado es del 93,13%. Ya sólo queda aplicar una regla de tres directa al tamaño del disco duro, dando estos resultados:
He incluido en la tabla tambien los próximos discos de 2,5 y 3 TB que se comercializaran en el mercado en un futuro próximo. Como se puede apreciar a mayor capacidad de almacenamiento, mayor cantidad de GB «perdidos», es decir en un disco duro de 500 Gb se «pierden» unos 35 GB (Se queda en 465 GB), pero un disco duro de 1 TB (1.000 GB) se queda en unos 931 GB (Pierde 69 GB). Sin embargo con la memoria RAM por ejemplo ocurre lo contrario, los módulos de:
1 GB tienen realmente 1.024 MB, por lo que si tenemos 4 módulos de 1 GB realmente tendríamos 4.096 MB (Es decir 96 MB «extras»).
2 GB tienen realmente 2.048 MB, por lo que si tenemos 4 módulos de 2 GB realmente tendríamos 8.192 MB (Es decir 192 MB «extras»).
Esto tambien se aprecia en modulos de menor tamaño por ejemplo 256 y 512 MB, lo que ocurre es que en este caso la ganancia «extra» es de unos pocos Kilobytes o Megabytes por ejemplo si tuvieramos 2 módulos de 512 MB tendríamos 1 GB pero realmente serían 1.024 MB (Es decir tendríamos 24 MB «extras»), aunque en este caso es más «lógico» puesto que si sumamos 512 MB + 512 MB = 1.024 MB. Esto se debe a que para aumentar la memoria RAM se sigue el sistema binario (Base2) que es el mismo que usa el ordenador.