El tejido nervioso, formado por cientos de miles de millones de neuronas, actúa como el centro de comunicaciones y la base de datos del organismo. Su función es recibir información mediante receptores, procesarla, compararla con la información almacenada y generar respuestas que se envían a los órganos efectores.
El tejido nervioso se compone de:
Son las células funcionales encargadas de transmitir y conducir información (impulso nervioso).
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Células no neurales que aportan sustento físico y metabólico a las neuronas.
Estructura de la Neurona
Una neurona consta de tres partes principales:
Cuerpo Celular (Soma):
Contiene el núcleo y los orgánulos, incluyendo el Corpúsculo de Nissl (que es el Retículo Endoplásmico Rugoso).
Dendritas:
Proyecciones que actúan como zona de entrada, recibiendo estímulos y conduciéndolos hacia el cuerpo celular.
Axón:
Proyección larga que conduce el impulso lejos del soma. Termina en los terminales axonales, donde establece sinapsis con otras células.
El transporte de material dentro del axón ocurre en dos direcciones, mediado por proteínas motoras:
Mueve material hacia el terminal axonal, impulsado por la cinesina.
Mueve material hacia el cuerpo celular (soma), impulsado por la dineína.