¿Sabrías decir cuántos emails intercambias con tus compañeros de trabajo de media en un día? ¿Qué hay de las reuniones o del tiempo que tardas en hacer briefings? Si estas preguntas te han llevado de manera automática a tareas que te suponen una pérdida de tiempo, es el momento de revisar las herramientas de colaboración que empleas de manera habitual (Aular 2007).
El trabajo cooperativo y colaborativo está hoy a la orden del día. No obstante, se trata de una modalidad de trabajo a la que no le faltan retos que desbloquear: una mala comunicación o las ineficiencias pueden desembocar fácilmente en desmotivación o mermas en la productividad (Alvares, 2020).
Es aquí donde aparecen las herramientas de colaboración, las cuales permiten una comunicación más rápida y efectiva entre los miembros de un equipo de trabajo, independientemente de su ubicación geográfica. Todo esto es gracias a funciones como los chats en tiempo real, videoconferencias, llamadas de voz y la compartición de archivos (López, 2019).