22 de Febrero del 2021
Tener conciencia de los recursos que se utilizan y la cantidad de éstos, que llegan a producir desechos que muchas veces no se saben regresar de manera ordenada y ecológica al medio ambiente, es importante para no generar un déficit ecológico en esta comunidad.
Carmen Muñoz, directora de Fundación Hélice, señaló que en 1996 William Rees y Malthis Wackernagel generaron el concepto de Huella Ecológica, que es un sistema de contabilidad ecológico, fórmula en la que se mide cuánto se consume versus la capacidad del planeta de procesar lo que se desecha.
La Huella Ecológica se ha generado con base en cinco categorías, en las que se miden los servicios, tales como medios de consumo, alimentación, lugar de residencia y transporte.
De acuerdo con el último estudio de la Semarnat en el 2015, hasta ese año, la Huella Ecológica por habitante debería ser 1.8 hectáreas, sin embargo la realidad es que ahora se demandan 2.7 hectáreas.
“A nivel mundial se mide el tipo de servicios que utiliza, los bienes de consumo que demanda, el tipo de alimentación que se consume, en el tema de infraestructura o desarrollo urbano, que es el hogar y el transporte y en el año cuánta es la demanda de la ciudadanía y cuánta es la capacidad del planeta de regenerar y ofrecernos estos recursos primarios básicos para que nosotros podamos satisfacer todas las necesidades anteriores de consumo” declaró en la entrevista
Fuente: La voz de la Frontera
19 de Febrero del 2021
La preocupación por el medio ambiente cuenta, cada vez, cuenta con más defensores. Ya no solo nos preocupamos por llevar al contenedor de reciclaje nuestros residuos, sino que incluimos alternativas eco a nuestra rutina para minimizar el impacto que, por ejemplo, tiene el plástico en nuestro entorno. Y es que, cada año, se vuelcan al océano más de 13.000 millones de toneladas de plástico, generando un impacto nefasto sobre las especies marinas y, también, sobre la calidad de los alimentos que ingerimos. Así, no es de extrañar que muchas empresas comprometidas hayan querido sentar su modelo de negocio en una producción responsable que, sirvan de materia prima para crear complementos de calidad como, por ejemplo, gafas de sol. Y Mabaki, una compañía 100% española, es una de ellas.
Tres botellas de plástico, unas gafas de sol
El modelo Saona Brown está elaborado a partir de tres botellas de plástico PET que han sido retiradas del océano. Son muy ligeras y tienen un cuidado diseño unisex que es perfecto para cualquier momento y estación del año. También son prácticas y funcionales y, además, sus lentes tienen la categoría de filtro de luz 3 y ofrecen una protección 100% de los UV400. Asimismo, están polarizadas para evitar los destellos y proporcionar una visión natural de los colores. Está disponible en color rojo, en el modelo Garnet.
Además de este modelo, en Mabaki cuentan con otras dos propuestas. Por un lado, Vega, disponible en versión Black o Blue, ambas elaboradas a partir de tres botellas de plástico recicladas. Por otro, el modelo Bolonia (que asciende a los 45 euros), en versión Dark o pure, que están fabricadas también con estos materiales y, además, recubiertas con corcho natural reciclado.
Fuente: 20 Minutos