Le vimos por primera vez en 2018, situada tras un cartel, casi más grande que ella, en el que pedía al Gobierno sueco que actuara sin dilación frente al cambio climático. Varios años más tarde, Greta Thunberg es mundialmente conocida por su inconformismo. Siempre intenta ir un paso más allá en la lucha por el medio ambiente.
En sus primeras apariciones públicas, la activista medioambiental tenía 15 años y empezó una huelga escolar frente al Riksdag, el parlamento sueco en Estocolmo, demandando al gobierno de su país que redujera las emisiones de carbono con base en lo establecido en el Acuerdo de París. La persistencia de su manifestación empezó a llamar la atención de medios de comunicación y ecologistas de otras partes del mundo.
A día de hoy, la imagen de la joven con su icónico chubasquero amarillo es internacionalmente reconocida, así como sus discursos tajantes y reivindicativos en los que clama por mayores esfuerzos para frenar la "crisis climática" como ella denomina al cambio climático, haciendo énfasis en la urgencia.
El 15 de marzo de 2019, Juventud por el Clima, la plataforma digital que surgió para coordinar estas protestas estudiantiles, llamó a la huelga y las concentraciones reunieron a más de un millón de jóvenes en 2.083 ciudades de 125 países. Su objetivo: concienciar a la sociedad sobre el cambio climático y exigir a los gobiernos que actúen contra sus efectos.
Los discursos de Greta Thunberg sobre el cambio climático han planteado ideas antes ignoradas tanto por los gobiernos como por el público (a pesar de que los científicos llevan mucho tiempo intentando promover el mismo mensaje). Tal vez sea por su afirmación de que sólo nos quedan diez años para marcar la diferencia antes de que el daño a nuestro planeta sea irreversible, la cual ha encendido la alarma para el público general y ha servido como una llamada de atención aterradora para que todos y cada uno de nosotros comencemos a llevar a cabo cambios reales en nuestra rutina. Muchos acusan a Thunberg de alarmismo, de reaccionar exageradamente o simplemente de mentir en sus discursos, pero la cierto es que sus afirmaciones están respaldadas por científicos: más de 200 académicos le expresaron su apoyo en una carta abierta a principios de este 2019.