Las novelas se caracterizan por tener una trama compleja, abundante en digresiones o vericuetos, protagonizada generalmente por varios personajes e incluso narrada desde diversos puntos de vista.
Sin embargo, no existen delimitaciones respecto a qué cosa puede o no ser una novela, especialmente en la literatura contemporánea, que vio en la libertad creativa de la novela la oportunidad de explorar las fronteras de la narración, a través de textos discontinuos, fragmentarios, absurdos, etc.
Esta libertad es esencial para la novela, que echa mano a cualquier artificio narrativo que le permita contar su historia. El resultado es una obra de tipo abierto, en que se reproduce un mundo posible que la historia contada explora parcialmente, a diferencia del cuento que tiende a construir un universo cerrado en sí mismo, al que no puede añadírsele nada.
La novela tiene como antecedente el género épico de la antigüedad grecolatina, tal y como lo explicaba Aristóteles en su Poética. Sin embargo, el género cobró su sentido moderno a partir del medioevo, y surgirá como género moderno a partir de la publicación de Don Quijote de la Mancha de Cervantes en 1605.
Novela de aventuras. En donde se cuenta desde inicio hasta fin un viaje o un recorrido vital de un personaje, que al volver ya no es el mismo que partió.
Novela de ciencia ficción. Aquellas en que se exploran las posibilidades de impacto de la tecnología y el conocimiento científico en la vida de los seres humanos.
Novela policial. Sus relatos tienen que ver con el esclarecimiento de un crimen cometido y sus protagonistas tienden a ser oficiales de policía, detectives o agentes de la ley.
Novela romántica. Cuenta historias centradas en las aventuras o desventuras amorosas o eróticas de sus personajes.
Novela de caballerías. Centra su relato en la vida de un caballero andante y sus aventuras en la Europa del medievo.
Novela de terror. Plantea relatos aterradores, con presencia de monstruos y entidades sobrenaturales misteriosas, que causan miedo o tensión al lector.
Novela fantástica. Ofrece un mundo posible construido por completo desde la imaginación, con sus propias reglas, criaturas e historia, distintas del mundo real.
Novela realista. Lo contrario a la fantástica, ofrece relatos ambientados en el mundo real, sin atributos mágicos ni sobrenaturales.
Novela psicológica. Aquellas que se adentran en las reflexiones, sentimientos y el mundo interior de los personajes, más que en los eventos ocurridos.
Novela filosófica. Plantea reflexiones de orden existencial o trascendental ambientadas en un relato que las propicia o las fomenta.
Novela epistolar. Aquella que relata su historia a partir de la reproducción supuesta de cartas, entradas de diario, correos electrónicos y otras formas de correspondencia entre los personajes.
Tema o asunto. Es aquello de lo que trata la novela, su contenido central. Habitualmente, el asunto puede resumirse en una frase. Por ejemplo: Don Quijote de la Mancha cuenta la historia de un hidalgo mayor que, trastornado por la lectura de libros de caballería, decide ser caballero andante y salir en busca de aventuras.
Marco narrativo. Es la época y el lugar en los que transcurre la historia. La época puede ser pasada, actual o futura, y corresponder o no a una época histórica. Además, las historias narradas en las novelas suelen transcurrir en varios espacios, ya sean reales (la ciudad de México) o imaginarios (el país de Narnia), y generales (ciudades, regiones) o particulares (casas, salas, jardines).
Trama. Es la narración de los acontecimientos en una secuencia lógica, de manera que unos hechos se entrelazan con otros en un orden determinado. Este orden no necesariamente coincide con el orden cronológico en que suceden los hechos. En la novela, la trama está integrada, generalmente, por una historia principal y varias historias secundarias, que son complementarias y dependientes de la historia principal.
Personajes. Son quienes llevan adelante las acciones de la novela. Según su importancia en la trama, se distingue entre los personajes principales, o protagonistas, y los personajes secundarios.
Narrador y punto de vista. El narrador es la voz que relata la novela. Esa voz (que no se debe confundir con el autor real) puede corresponder a un personaje o ser externa a la narración. A su vez, el narrador refiere los hechos desde un punto de vista determinado: puede ser desde la perspectiva de un personaje, desde la de un testigo anónimo de los hechos o de un modo externo a la historia. También cabe la posibilidad de una alternancia entre diversos puntos de vista.