SINÓPSIS DE LA OBRA “HUASIPUNGO”
Huasipungo es la primera novela escrita por Jorge Icaza, que como todas las novelas indigenistas fue creada por un escritor provinciano cuya narración se torna realista y descarnada. El destino de sus personajes se pone en escena por la voluntad extranjera de convertir la hacienda y sus huasipungos en lugares de explotación maderera y petrolera, cedidos a inversionistas norteamericanos.
El argumento de la novela Huasipungo constituye una denuncia social porque enfoca a Don Alfonso que pone a trabajar a la gente del pueblo y a los huasipungueros, quienes únicamente son maltrados y explotados. Se narran largas y extenuantes faenas laborales que cobran la vida de varios trabajadores, en tanto que existen abusos de los terratenientes como la violación y muerte de Cunshi, mujer de Andrés Chiliquinga, la corrupción de la Iglesia, etc.
Las demandas de Mr. Chapy se cumplen al pie de la letra hasta que los indios se enteran de la destrucción de sus huasipungos. Al grito de guerra “Ñucanchic Huasipungo” por parte de Andrés Chiliquinga los indígenas se revelan y asesinan a varios cholos empleados de Don Alfonso, entre ellos el “chagra” Jacinto Quintana.
Mientras que Pereira al sentirse acorralado huye a la ciudad de Quito y busca la ayuda de las Fuerzas Armadas, que envían 200 hombres de infantería a la hacienda y eliminan a sangre fría y sin misericordia a los indios y a su insignificante rebelión.
COMENTARIO
A partir de 1920, en el Ecuador se comienza a escribir obras de carácter social con características indigenistas en la Sierra. El indigenismo enfrenta la pobreza, la discriminación, el hambre, la humillación, etc. El maltrato al indígena se conocía desde la administración de la colonia, pero nadie lo denunciaba hasta inicios del siglo XX, época en que los escritores latinoamericanos expresan alguna preocupación por los más desprotegidos, que al parecer estaban perdiendo la propiedad de sus tierras, ideas y costumbres.
Según varios antropólogos e historiadores han denominado a nuestros pueblos indígenas como “miserables pobladores embrutecidas por siglos de sumisión y esclavitud, disminuidas por el consumo del alcohol”.
Lamentablemente, la propia historia ecuatoriana se ha olvidado relatar las grandes hazañas, el sacrifico de la población indígena que durante los años de la colonia, de la república y hoy por hoy sigue siendo maltratada. Incluso la misma población mestiza cumple el papel de denigrar al indígena.
A pesar de esta nefasta situación social, en este siglo XXI la realidad del indígena ecuatoriano ha obtenido una relevante transformación en varios aspectos como político, económico, cultural y social. Incluso muchos de ellos ocupan puestos ministeriales, quienes se han capacitado para ser médicos, abogados, dirigentes de los movimientos indígenas, diputados, alcaldes y candidatos a la presidencia de la República del Ecuador que llegaron a ser por las necesidades de sus propios pueblos.
No se podría negar que transcurrieron muchos años para que las nuevas generaciones de indígenas representen una importante fuerza política para demostrar a la presente sociedad ecuatoriana que son pueblos con creencias, tradiciones, ritos e ideales que poseen su propia filosofía de vida orientada por el amor al prójimo, al trabajo, a la capacidad organizativa e inteligencia para hacer respetar su invaluable cultura y sobre todo demostrar tanto el respeto como el cuidado a la Pachamama o Madre tierra.