Un trabajo cuidadoso con seis vertientes
El objetivo general del Programa de Cría de la raza aviar Andaluza Azul es el de mantener los efectivos de la raza, su pureza y variabilidad genética en su entorno natural. Ese es el compromiso de GANAE.
La población de Gallinas Andaluzas Azules es una raza amenazada y en peligro de extinción (Fuente MAPA y Fuente FAO)
La evaluación de la amenaza de Peligro de Extinción se basa en seis indicadores analizables:
Dos de indicadores de carácter demográfico (número de hembras reproductoras; evolución reciente de estas cifras).
El objetivo general alude a los efectivos de la raza y pone por lo tanto de relieve el aspecto demográfico y volumen de la cabaña total de animales. Esta demografía debería ser analizada en base al número de hembras reproductoras y la tendencia evolutiva de la curva de población.
Esta es la evolución de los animales inscritos en el Libro Genealógico de la Raza. La evaluación respecto al decrecimiento de la curva del año 2024 muestra un retroceso de la raza al existir un decremento inexplicable cuando a su vez se han incrementado el número de criadores registrados. De 214 hembras ponedoras en 2023 se pasa a 146 hembras ponedoras en 2024 (datos de 11 de noviembre de 2024). De un total de 329 animales en 2023, se pasa a 263 en 2024.
Dos indicadores de carácter genético (proporción de hembras que no se reproducen en raza pura; tamaño efectivo de la población).
El rastreo de genealogías es fundamental para establecer los pedigríes necesarios para la indexación de los individuos, previa a la selección razonada. También proporciona acceso a valiosos indicadores de variabilidad genética; el más utilizado es el tamaño efectivo Ne. Este indicador permite comparar diferentes poblaciones sometidas a métodos de gestión muy diferentes. Es un criterio comúnmente utilizado para clasificar razas según el grado de amenaza (FAO, 1998; Duchev et al., 2006). Leroy et al. (2013) revisaron diferentes fórmulas para calcular este tamaño efectivo. Incluyen dos indicadores en particular: el primero (G. Chiron et al. 364 Agronomic Innovations 63 (2018), 357-371 propuesto por Gutiérrez et al. (2009)) que utiliza un cálculo de la tasa individual de aumento de la consanguinidad y el segundo introducido por Cervantes et al. (2011) que se basa en la tasa promedio de parecido entre dos individuos. Estos dos indicadores se basan en un amplio conocimiento de la genealogía y tienen en cuenta la profundidad del pedigrí. Se oponen a un indicador comúnmente utilizado aunque más simplista, el Ne “demográfico”, calculado simplemente para una generación determinada a partir del número de reproductores masculinos y femeninos de los que procede. Desde 2017, no se ha podido avanzar en la realización de ciertas tareas clave. Esto ha incluido la gestión y el análisis de las muestras de sangre, que han permanecido sin procesar. Como resultado, el valioso trabajo del equipo técnico de la raza se ha visto estancado.
Para GANAE, será prioritario retomar esta labor esencial. Confiamos en poder establecer una nueva forma de gestión que permita impulsar el progreso tan necesario en este ámbito.
Dos de carácter socioeconómico (organización, gestión, apoyo técnico; contexto socioeconómico).
Los criadores de razas de aves de corral se dividen entre aficionados que practican la avicultura recreativa con fines ornamentales y agricultores profesionales que compran polluelos y los crían hasta que puedan revalorizarlos a largo plazo mediante la producción de carne o huevos para el consumo.
Aunque nuestro trabajo actual se centra de forma preponderante en el primero de estos colectivos nos proponemos orientar también nuestros esfuerzos hacia productores, comerciantes, restauradores, Parques Naturales y sector agroindustrial u otras asociaciones o federaciones de aves de corral.