Desarrollo cognitivo: los niños fortalecen la observación, memoria visual y reconocimiento de colores, lo que favorece sus procesos de atención y clasificación.
Lenguaje y comunicación: al decir en voz alta “esto es rojo/azul…”, enriquecen su vocabulario y practican la expresión oral.
Desarrollo socioemocional: al compartir sus hallazgos con los demás, sienten alegría, confianza y orgullo, lo que refuerza la autoestima.
Motricidad gruesa: al caminar y moverse por el espacio, desarrollan coordinación y control corporal.
Con quién los involucra:
Docente/familia: guía la dinámica, motiva con preguntas y retroalimentación positiva.
Pares: los niños observan y aprenden de lo que encuentran los demás, generando cooperación y sentido de grupo.
Desarrollo cognitivo: potencia la atención, memoria y concentración, ya que los niños deben buscar y recordar los colores.
Lenguaje y pensamiento: al decir el nombre del color y relacionarlo con un objeto de la vida real, fortalecen la asociación de ideas, amplían vocabulario y ejercitan la creatividad.
Motricidad gruesa y fina: se ponen en movimiento al explorar el aula y manipulan las tarjetas al encontrarlas.
Socioemocional: refuerza la seguridad y confianza al expresar en voz alta sus hallazgos, además de la alegría por participar en una dinámica grupal.
Con quién los involucra:
Docente: organiza, guía y motiva con pistas o preguntas.
Pares: escuchan las respuestas de los compañeros y aprenden a respetar turnos, fomentando la interacción positiva.
Desarrollo socioemocional: ayuda a que los niños reconozcan y expresen sus emociones, conectándolas con un color, lo que fortalece la educación emocional y la autoconciencia.
Lenguaje y comunicación: al decir en voz alta la frase “pinté con ___ porque me hace sentir ___”, practican la expresión oral, la estructuración de frases y amplían vocabulario emocional.
Creatividad y motricidad fina: al colorear, desarrollan coordinación mano-ojo, precisión en los trazos y capacidad creativa.
Autoestima: al compartir su trabajo con el grupo, refuerzan la seguridad en sí mismos y aprenden a valorar sus gustos y elecciones.
Con quién los involucra:
Docente: orienta la actividad, fomenta la expresión emocional y valida las respuestas de los niños.
Pares: al escuchar lo que sienten los demás, practican la empatía y el respeto hacia las emociones de sus compañeros.
Desarrollo cognitivo: favorece el razonamiento lógico, la formulación de hipótesis y la memoria, ya que los niños deben pensar en pistas, hacer preguntas y deducir.
Lenguaje y comunicación: estimula la formulación de preguntas y respuestas, ampliando vocabulario y mejorando la capacidad de expresión oral.
Socioemocional: fomenta la paciencia, el respeto por turnos y la escucha activa, además de la emoción y motivación al adivinar.
Creatividad: al relacionar los colores con objetos, frutas, ropa o elementos del entorno, ejercitan la imaginación y la conexión con experiencias cotidianas.
Con quién los involucra:
Docente: organiza la dinámica, guía el proceso de preguntas y asegura que todos participen.
Pares: se fortalece el trabajo en equipo, ya que entre todos hacen preguntas y colaboran para descubrir el color secreto.