El Origen de Dracofeer
Dracofeer nació cuando el mundo estuvo a punto de arder.
Hace siglos, dragones y criaturas féricas habitaron esta isla. Los dragones eran poderosos, antiguos y sabios, y solo las hadas blancas podían comunicarse con ellos. Durante generaciones, la convivencia fue pacífica… hasta que uno de los dragones fue corrompido por una fuerza desconocida.
El dragón desató el caos, y la isla estuvo al borde de la destrucción.
Fue entonces cuando el hada blanca más poderosa de su era invocó el Árbol Blanco.
El árbol emergió desde lo más profundo de la tierra, atravesó al dragón y lo envolvió con sus raíces, sellándolo dentro de su propio tronco.
El dragón murió allí.
O eso se cree.
Desde ese día, el Árbol se alzó como el corazón de Dracofeer, expulsando magia constantemente y manteniendo a la isla a salvo. Sus raíces cavaron la tierra y dieron forma al mundo subterráneo que hoy se conoce como los Niveles.
Se dice que mientras el Árbol viva, el dragón permanecerá dormido.
Y que si el Árbol cae, Dracofeer arderá junto con él.
Por esta razón, solo las hadas blancas gobiernan.
Solo su sangre puede mantener el sello.
Solo ellas pueden sostener el mundo.
Así nació el reino.
Así nació la realeza.
Y así comenzó la creencia de que Dracofeer le debe su existencia a la sangre blanca.