Se puede definir a la mecanización agraria como el proceso en el cual la energía mecánica es puesta al servicio de la producción agraria, ofreciendo la oportunidad de realizar en menor tiempo todo tipo de tareas, como por ejemplo pulverizaciones, labranza, siembra, desmalezado, manejo de la cosecha entre otros.
En la actualidad no es posible pensar en una producción moderna y económica sin la intervención de equipos mecánicos que reduzcan o faciliten las tareas rurales.
Antes de la mitad del siglo XIX (época antigua) poco se conocía sobre el uso de plaguicidas en los cultivos; sólo se utilizaba esporádicamente el azufre y algunas sustancias de origen vegetal como la nicotina, mezclas vegetales etc., en cantidades muy reducidas, y aplicándose rudimentariamente con regadera manual, untadas manualmente o espolvoreados con utensilios tipo “salero”. Con el descubrimiento del “Verde de París” (acetato arsenito de cobre) en 1868, se inició el desarrollo de los equipos para la aplicación de plaguicidas. El descubrimiento de los compuestos órgano-sintéticos DDT, MCPA y 2,4-D en los años 40´s del siglo XX, revolucionó la lucha contra las plagas y dio inicio el desarrollo de los equipos de aplicación de plaguicidas.
Actualmente se dispone en el mercado de equipos de aplicación que varían desde aparatos tan sencillos como la “polvera de mano” y la “bomba de flit”, hasta sofisticados equipos computarizados que hacen uso de inteligencia artificial para detectar la presencia de las plagas y efectuar tratamientos muy precisos y eficientes.