La palabra "lunfardo" es de origen lombardo, idioma hablado principalmente en Lombardía (región ubicada en el norte de Italia). Hasta principios del siglo xx era frecuente entre las poblaciones italianas llamar lombardi (‘lombardos’) a los hampones, quizás recordando a las invasiones lombardas de inicios de la Edad Media. Para otros la palabra "lunfardo" no proviene directamente de Italia sino de Occitania (la mafia marsellesa era bastante activa en el Río de la Plata a fines del siglo XIX). Se dice que, en Occitania, los migrantes procedentes de Italia eran tratados de delincuentes; según Otilia Da Veiga, vicepresidente en 2011 de la Academia Porteña del Lunfardo, como en las ciudades de Lombardía había muchos prestamistas y banqueros, la gente humilde de Italia decía que los lumbardi (lombardos) eran ladrones.
El lunfardo, abreviadamente "lunfa", surgió en Buenos Aires y sus alrededores durante la segunda mitad del siglo XIX con el gran aporte de las distintas inmigraciones, sobre todo la italiana; y con palabras de origen indígena, africano, y gauchesca, que ya había en la Argentina.
El lunfardo más cerrado comenzó como lenguaje carcelario de los presos, para que los guardias no los entendieran, a fines del siglo . Muchas de sus expresiones llegaron con los inmigrantes europeos; en tal caso, cuando ocurre una mezcla de lenguas españolas e italianas en el área rioplatense, se produce el cocoliche (Cocoliche: Jerga híbrida que hablan ciertos inmigrantes italianos mezclando su habla con el español.), del que derivan muchísimas palabras lunfardas. Otras palabras llegaron del lenguaje típico gauchesco (por ejemplo: piola). También es frecuente la mezcla del lunfardo con el vesre (Vesre: Procedimiento de creación de palabras mediante la alteración intencionada del orden de las sílabas o de los sonidos silábicos, como en chepo por pecho, grone o greno por negro, zabeca por cabeza o cirunta por cintura.).
En sus orígenes, el lunfardo también tuvo aportes provenientes de Francia, especialmente del argot francés (por ejemplo, las palabras brema, franelear, griseta, macró) así como del idioma occitano, del inglés (por ejemplo, las palabras jailái, jailaife, de high life o espiche de speech o escrachar de scratch, aunque en el último de los ejemplos la etimología inglesa es dudosa ya que existe en el napolitano la palabra scracciato (se pronuncia en lunfardo: escrachato), con el significado de muy desgastado o abollado y que equivale a la italiana normativa schiacciato), del gallego, portugués y asturiano, entre otros. La jerga también incluye palabras aborígenes, en especial de los idiomas quechua, guaraní y mapuche; y también, palabras de origen africano, sobre todo del África Bantú por ejemplo: quilombo.
En 1878, un artículo del diario La Prensa titulado "El dialecto de los ladrones", señalaba que en Buenos Aires había un nuevo modo de hablar, y se enumeraban veintinueve palabras entre las cuales estaba lunfardo como sinónimo de ladrón. En 1879 el comisario Benigno Lugones publicó un artículo en el diario "La Nación" en el que también se daban ejemplos del léxico, entre ellos el primer verso lunfardo que se conoce:
"... Estando en el bolín polizando, se presentó el mayorengo, a portarlo en cana vengo, su mina lo ha delatado..."
Bolín/Bulín/Bulo: Es un departamento donde alguien descansa o se divierte (sexualmente) con su amante/s.
Polizando/Apoloyando: Es dormir.
Mayorengo: Es una forma despectiva de referirse a un oficial de policía.
Cana: Significa policía o prisión.
Mina: Significa mujer.
A continuación y ordenada alfabéticamente el Lunfardo de la A a la Z...