Horacio Hidrovo Peñaherrera nació el 24 de junio de 1931 en Santa Ana, Manabí, Ecuador, en una familia con tradición literaria y cultural. Heredó su pasión por la poesía de su padre, el poeta Horacio Hidrovo Velásquez.[ Estudió en la escuela Tiburcio Macías de la ciudad de Portoviejo y la secundaria en el Colegio Nacional Olmedo. Sus estudios universitarios los realizó en la Universidad de Guayaquil y se graduó con el título en Ciencias Sociales en la Facultad de Jurisprudencia. Después realizó una especialización en Literatura y Español a través del Ministerio de Educación ecuatoriano. Además formó parte del Curso Interamericano Política y Administración Cultural. Y fue condecorado con un doctorado honoris causa por la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí. Siempre sintió apego por su tierra natal, Manabí y por esta razón dedicó gran parte de su vida a preservar su patrimonio cultural. Estuvo casado y tuvo hijos, entre ellos Tatiana Hidrovo Quiñónez, una importante historiadora ecuatoriana.
Fue profesor de literatura en la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, donde buscó fortalecer la tradición oral, el teatro y la música.[ Hidrovo fue un importante promotor cultural y dedicó parte de su vida a cultivar las tradiciones ecuatorianas como fueran el teatro, la música y la tradición oral. En su casa, que fue conocida como "la Casa de Horacio" albergó una valiosa colección de fotografías, artículos y textos sobre la historia de Manabí. Además fue uno de los promotores de la Fiesta de las Flores en septiembre, que centraba la atención en la cultura ecuatoriana y latinoamericana. Falleció a los ochenta años en 2012. El municipio de Portoviejo hizo un monumento en el Parque Las Vegas en su honor.
A partir de su prolífica obra tanto en verso como en prosa, Horacio Hidrovo Peñaherrera se consolidó como un escritor profundamente comprometido con la cultura de Ecuador. Desde el inicio de su carrera ya destacó como autor.
Entre sus libros de poesía más populares se encuentran La maravillosa sensación de vivir (2001) y La Montaña (2003) donde plasmó su infancia rural y la cultura montuvia de Ecuador. Además, entre sus primeras obras destaca el poemario Dimensión del dolor (1951). Su obra literaria se caracterizó por un compromiso con la justicia social como se puede ver Esperanza y desesperanza del montubio manabita (1991). Entre sus novelas destacan La mujer que nació así (1982) y Se vende una ciudad (1979).