El yapingacho es un plato tradicional de Ecuador, Tungurahua y básicamente consiste en una tortilla de puré con queso, lo que le hace valer para acompañante en las comidas, para desayunos o en si mismos como un plato completo sirviéndolo con un salchichas o chorizo y vegetales.
En el centro de la parroquia de Pinllo, se encuentra la panadería Boni- lla, que tiene 120 años de experiencia en la elaboración del tradicional pan de Pinllo. La Panadería en sus inicios estuvo a cargo de José María Bonilla Urbina; posteriormente pasó a manos de su actual dueño, Gabriel Bonilla, quien desde los 16 años empezó a elaborar el pan. Lleva 50 años en el negocio familiar. Desde las 03h30 empieza la labor. Los fines de semana se preparan 5.000 panes entre empanadas, mestizos, paspa y pan de dulce, elaborados con harina integral blanca y harina negra de trigo traída desde la ciudad de Guaranda.
En la provincia se cultiva una variada producción orgánica de frutas como fresa, mora, durazno, taxo, uvilla, aguacate, tomate de árbol, las mismas que son utilizadas para elaborar unos exquisitos y refrescantes
helados. Actualmente se pueden degustar helados de paila, en palito, vasito y de máquina.
La colada morada, una deliciosa tradición de noviembre se vende durante todo el año en Atocha, solamente cambia su acompañado. En lugar de guaguas de pan, se las sirve con empanadas de viento. Atocha es conocido como un referente de la cultura y tradición netamente ambateña. Allí se puede visitar la histórica Quinta de Juan León Mera, sus hermosos y renovados parques y, por supuesto, su delicioso rincón con olor a colada morada.
La venta de colada morada, pan y empanadas cocinadas en horno de leña, se inició en este sector en 1920. A través de los años se ha venido desarrollando la actividad de generación en generación, para convertirse, hoy en día, en uno de los principales platos tradicionales del cantón Ambato.
Las gallinas se preparan en horno de leña, construido, de manera tradicional, con barro, utilizando una técnica antigua que consiste en mezclar lodo negro con ceniza y panela.
El cuy es el animal emblemático de la cocina de los pueblos indígenas de nuestra serranía, se lo consume asado; aunque las comunidades indígenas y campesinas lo preparaban, hace decenas de años, en sopa o locro. El cuy, en los pueblos del altiplano interviene en prácticas tra- dicionales relacionadas con la familia y el entorno social. El cuy entra en peticiones de mano, bodas y compadrazgos. Entre los campesinos y mestizos, el cuy constituía el alimento obligado en comidas de fiestas y homenajes, acompañado siempre de papas cocidas enteras, es signo de respeto y prosperidad”, reza el libro “El Sabor de la Memoria” de Julio Pazos Barrera.