Co-Fundadora y Co-Directora de Grow- Género y Trabajo
Georgina estudió ingeniera informática y realizó un master en relaciones internacionales. Sin embargo, se define como autodidacta y hace más de 10 años los caminos la llevaron a fundar, junto a Carolina Villanueva, la Asociación Civil Grow cuyo objetivo es lograr que las mujeres y otras identidades cuenten con las mismas posibilidades de desarrollo laboral que los varones, desde un enfoque de género inter-seccional. Desde entonces su día a día está abocado a generar entornos de trabajo diversos, inclusivos y libres de violencia.
¿Qué te impulsó a trabajar en un proyecto con impacto social?
Desde que mis primeros años, trabajando como ingeniera, si había algo que me hacía sentir incómoda es que me costaba ver que impacto tenía en la sociedad lo que yo estaba haciendo, ¿a quién le importa, en definitiva, un determinado sistema operativo? ¿o los teras de discos que le podemos poner a un mainframe? Al final del día, yo me preguntaba en qué cambiaba la vida de las personas. Así es como empecé un largo camino que me llevó, primero, a trabajar en Idealistas.org o a viajar a las Islas Malvinas como voluntaria de una fundación ecológica o a estudiar Relaciones internacionales en Italia. Buscaba mi rumbo con sentido social.
Ya para el 2009 había empezado a debatir los tema de igualdad con Carolina Villanueva, mi socia, y varias experiencias personales como buscar trabajo con un bebé pequeño y sin soporte familiar (mis padres viven a 1500km y los de mi pareja a 15.000!) me enfrentó a varias situaciones discriminatorias. Esa conjunción de situaciones terminó mostrándome lo que hacía tiempo que buscaba, mi propósito: mejorar la calidad de vida de las personas, y hacerlo desde un enfoque de género.
¿Cómo fueron los comienzos y cómo lo llevaste a cabo?
El inicio fue arduo y podríamos decir que nos tomó varios años. Nosotras teníamos muy claro que queríamos hacer, pero lo que considerábamos que era la solución quizás era demasiado innovador para el momento. Mientras que las instituciones, empresas, pymes, ongs, pensaban que el “tema de las mujeres” ya estaba saldado, nosotras seguíamos observando las múltiples desigualdades que se sucedían a lo largo de los años.
Nuestra estrategia fue la perseverancia, el confiar en nuestra lectura del momento. Además, en esos primeros años aprendimos lo que era emprender. Nosotras no lo habíamos realizado antes, no teníamos mucho soporte, y a prueba y error fuimos viendo cómo hacer una organización sustentable. Como elegir que era prioritario. donde había que invertir e ir creciendo lentamente.
Finalmente, ciertos sucesos de Argentina y el mundo, puso el tema de género en agenda, y llegó, lo que nosotras llamamos “el despertar” de la sociedad. Ese darse cuenta de manera masiva, que no había nada resuelto, que había mucho por hacer,y que es lo más importante, que las organizaciones empleadoras tienen que tomar cartas en el asunto.
¿Qué significó a nivel personal este proyecto?
Por un lado me siento afortunada de trabajar en algo en lo que creo, que representa mi activismo social. Me siento afortunada de poder crear todo el tiempo mensajes nuevos y tener la posibilidad de llevarlos a cabo (aunque muchas veces la plata no alcanza) y de ver el impacto en las personas que nos rodean.
Sin embargo, creo que es muy duro ser emprendedora social en la Argentina: los recursos financieros escasean, no hay suficientes herramientas para sostenerse, y todo lo tenes que hacer muy sola. Me da lástima que a las organizaciones que buscan impactar en los cambios culturales no se nos apoye de la misma manera que a los proyectos tecnológicos! (pero claro, hay una valoración sesgada sobre la importancia de unos y otros proyectos).
También creo que es clave lo difícil que es conciliar la vida personal con el trabajo. Que trabaje en temas de género no implica que tenga el cuidado resuelto en mi casa (no lo tengo) y eso también te hace repreguntar constantemente si estás tomando la decisión correcta, y correcta para quién.
Comenzar Grow fue mantenerme fiel a mi misma, explorar una parte de mi ser que no la había tenido en cuenta y trato de recordar eso todo el tiempo. Cuando no me represente, debo seguir buscando.
¿Qué te caracteriza como emprendedora social?
Creo que mi mayor característica es la creatividad y la habilidad para poder transmitir mensajes complejos de manera más simple. Además me fascina el trabajo en equipo, el escuchar a los demás y el co-crear. Con Caro además tenemos en común que nos gusta seguir aprendiendo, y que no nos gusta sentirnos cómodas. Cuando llegamos a esa instancia, damos un paso más. También no caracteriza a ambas el deseo que las personas con las que trabajamos crezcan junto a nosotras. Queremos una organización de pluralidades.
¿Cuáles son los programas de la asociación y cómo los llevan a cabo?
Grow es una organización que continuamente se reinventa, pero siempre con el mismo fin: lograr que las mujeres y otras identidades cuenten con las mismas posibilidades de desarrollo laboral que los varones, desde un enfoque de género inter-seccional. Para ello comunicamos continuamente en nuestras redes lo que sucede en el mundo en relación a esta temática, así como mostramos información de manera amena y pedagógica, para que más personas puedan visibilizar que existen desigualdades sociales y que son estructurales.
Todos los años realizamos algún estudio/investigación pública sobre la representación de género en el cine argentino, los juegos olímpicos, los mundiales de fútbol o en las publicidades infantiles. Estas investigaciones las difundimos y compartimos. Desde el año pasado, con la pandemia, comenzamos con nuestros espacios de discusión libres y gratuitos, donde promovemos el debate y el diálogo para continuar profundizando.
Por otro lado, brindamos servicios de asesoramiento a cualquier organización empleadora, con el fin de que logren prácticas equitativas que promuevan la igualdad, así como ayudamos a las instituciones a analizar en cómo sumar el enfoque de género en sus intervenciones.
¿Cuáles son los principales logros de la organización?
Solo el año pasado, 4000 personas se anotaron a nuestros espacios de discusión, y otras tantas nos siguen en las redes. Continuamente las instituciones están más abiertas y confían en nuestro modelo de intervención, que tiene como fin la transformación cultural. Año a año venimos duplicando los proyectos y promoviendo más equidad!
¿Cuál es el impacto de los proyectos de Grow en la comunidad?
Si al pasar por nuestros espacios de reflexión logramos que alguien reconozca que es parte del cambio, ya sumamos nuestro granito de arena. Si al pasar por una institución logramos entornos de trabajo más inclusivos, libres de violencia, logramos nuestro objetivo, y si la organización se plantea hacer las cosas de manera diferente, teniendo en cuenta su aporte a la comunidad, estamos felices.
¿Cuál es el aporte del Círculo de Emprendedoras Sociales a tu organización y tu reflexión del rol de la mujer como líder social?
En lo personal me sumo mucho saber que no estamos solas, que hay tantas otras mujeres, en múltiples proyectos, que se encuentran con las mismas trabas que nosotras y con quiénes se pueden compartir experiencias, para estar en una mejor situación. En cuanto a las mujeres cómo líderes, creo que tenemos que ejercer más nuestra posibilidad de aliarnos, para seguir creciendo juntas.
¿Qué necesidades tiene la organización en este momento?
Necesitamos que nos ayuden a difundir nuestro mensaje. Compartan nuestras redes, o una publicación que les pareció interesante. Ayúdennos a llegar a más personas (sobre todo varones!).
¿Qué le dirías a quienes aún no se animan a participar o emprender un proyecto social?
Lo más importante, si uno tiene la intención, es animarse. Mi consejo es no hacerlo en solitario, sino buscar a alguien que te acompañe en el proceso.