El blindaje reactivo es una forma avanzada de protección utilizada en vehículos blindados para aumentar su capacidad de resistir ataques de proyectiles enemigos.
Consiste en bloques o módulos que contienen explosivos y placas metálicas dispuestas en la superficie exterior del vehículo. Cuando un proyectil impacta contra este blindaje, los explosivos se activan y generan una explosión controlada. Esta explosión contrarresta el proyectil enemigo, dispersando y desviando su energía antes de que penetre en la estructura principal del vehículo.
El blindaje reactivo es altamente efectivo contra proyectiles de carga hueca y otros tipos de municiones de alto poder explosivo. Es especialmente útil en entornos de combate urbanos o contra amenazas de guerra asimétrica, donde los vehículos blindados pueden enfrentarse a ataques desde distancias cortas y con armas portátiles de corto alcance.