Manuel Chiappe Berisso: "Los derechos de exportación son un impuesto nocivo"
Manuel Chiappe Berisso: "Los derechos de exportación son un impuesto nocivo"
El Subsecretario de Produccion Agropecuaria y Forestal defiende la baja gradual y definitiva de las retenciones, sostiene que la superficie de soja se mantuvo estable y asegura que el rol del Estado es crear condiciones para que el productor crezca.
Manuel Chiappe: "El rol del gobierno es crear las condiciones para que el trabajo del productor sea exitoso, removiendo burocracia, impuestos y abriendo mercados en el exterior para poder exportar cada año más".
A 18 años de la Resolución 125, que en 2008 enfrentó al Gobierno con el campo por las retenciones móviles, la relación entre el Estado y el sector agropecuario atraviesa otra etapa. Manuel Chiappe, Subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal de la Nación, repasa qué cambió desde entonces y cómo justifica el Gobierno la reducción permanente de alícuotas vigente desde fines de 2025. También explica por qué se sembró menos soja pese a esa baja, qué lugar ocupan la genética y la tecnología, y cómo evalúa el equilibrio entre recaudación y producción.
A 18 años de la Resolución 125, ¿cómo describiría hoy la relación entre el Estado y el productor agropecuario? ¿Qué cambió respecto de aquel momento?
Ha habido un cambio drástico. Por lo pronto, la mayoría de los tomadores de decisión en la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación vienen de la actividad privada y principalmente de la producción agropecuaria. Eso genera una empatía y un entendimiento sobre la gestión. Por otro lado, el Estado Nacional valora la importancia del campo y el aporte que genera la agroindustria al país. No solamente en producción, empleo, exportaciones y divisas, sino también en el arraigo y el desarrollo que genera en el interior. El mismo presidente ha dicho que los productores son héroes.
El principal cambio posterior a la Resolución 125 fue, en los privados, el convencimiento de que las instituciones del campo deben involucrarse activamente aportando soluciones, tanto en el Poder Ejecutivo como en el Legislativo (nacional, provincial y municipal). Por el lado del Estado, entendió que si le sacamos las trabas, los obstáculos, los excesos de regulaciones e impuestos, el campo responde con más producción.
¿Cómo justifican la baja permanente de alícuotas de retenciones vigente desde fines de 2025, y qué esperaban lograr con esa medida?
La decisión del presidente Milei es clara. Los derechos de exportación son un impuesto nocivo. Hay que eliminarlo, pero sin sacrificar las metas macroeconómicas ni el equilibrio fiscal. Además, hay que bajarlas asegurándonos de que el porcentaje de alícuota que se baja no se va a volver a subir nunca más. Que sea definitivo. Dentro de esos parámetros, el Gobierno Nacional va reduciendo la carga responsablemente y tratando de brindar previsibilidad al mercado y a los productores. La respuesta al rumbo de este Gobierno ha sido clara: récord histórico de producción de maíz, trigo, legumbres y girasol.
¿Cómo interpreta el Gobierno que se haya sembrado menos superficie de soja esta campaña pese a la baja de retenciones?
La superficie de siembra depende de muchos factores, no solamente de las retenciones: precio internacional, costos, rotación de cultivos, clima, etc. Sin embargo, la superficie de soja a nivel nacional se mantiene relativamente estable en las últimas 10 campañas. De hecho, ha crecido poco más de 10% en los últimos 3 años, llegando a 17,9 millones de hectáreas.
Lo que es claro es que ha habido récords históricos de producción de maíz, trigo y girasol. Eso refleja, además del buen clima, un apoyo de los productores agrícolas a seguir invirtiendo y apostando a nuestro país.
¿Qué lectura hacen desde la Subsecretaría del rol de la genética y la tecnología en sostener la producción con menos hectáreas sembradas?
La genética es clave. Contar con nuevos eventos biotecnológicos, en especial en algodón, maíz y soja, les da a los productores mejores herramientas para enfrentar plagas y enfermedades. Es interesante mencionar que aproximadamente el 30% de todos los eventos biotecnológicos aprobados por el Gobierno argentino fueron durante el mandato del presidente Milei. Por otra parte, la superficie total sembrada en la Argentina ha crecido de 40 a algo más de 43 millones de hectáreas considerando las últimas 4 campañas.
¿En qué punto del recorrido de la soja es donde más interviene el Estado?
En este Gobierno se busca recorrer el camino opuesto al que han recorrido históricamente la mayoría de los gobiernos en la Argentina. Se ha pasado de gobiernos acostumbrados a intervenir mercados, exportaciones, tipos de cambio, precios e impuestos a un gobierno que le da libertad al productor para hacer lo que mejor sabe, y cuyo rol es principalmente crear las condiciones para que sea exitoso, removiendo burocracia, impuestos y abriendo mercados en el exterior para poder exportar cada año más.
¿Qué diferencias ve hoy entre los productores de menor escala y los grandes productores a la hora de enfrentar los costos, las retenciones y las decisiones de siembra?
Claramente, el desafío de los productores más chicos es poder modernizar sus sistemas y mejorar la eficiencia. En ese aspecto, la tecnología y la IA están ayudando a acortar brechas y a darles mejor competitividad a través de soluciones ag-tech, como la dosificación variable, los drones pulverizadores, la biotecnología moderna y las imágenes satelitales.
Hay algo muy claro, ordenar la macroeconomía (bajar la inflación, eliminar el déficit, bajar impuestos, reducir la deuda, etc.) es la mejor herramienta para elevar la vara y mejorar la competitividad del chico, del mediano y del grande.
Gustavo Grobocopatel nos planteaba que una de las razones por las que el Gobierno no elimina completamente las retenciones sería el temor a perder recursos fiscales en el corto plazo. Al mismo tiempo, sostiene que una eliminación podría generar un aumento de la producción que compensaría esa menor recaudación. ¿Coincide con ese diagnóstico? ¿Cómo evalúa el Gobierno ese equilibrio entre recaudación en el corto plazo y mayor producción en el largo plazo?
El orden macroeconómico, la estabilidad y un mercado que funciona sin intervenciones son la base para crecer como país. En la Argentina, en los últimos 70 años, 1/3 del tiempo hemos vivido en recesión por el desorden interno. Bajar retenciones es un factor que contribuye a aumentar la inversión del productor y, por ende, la potencial cosecha. Pero muchas veces hay eventos asociados al clima y a la volatilidad de precios que no podemos manejar y que atentan contra la posibilidad de obtener mayor cosecha.
En el pasado (2016) se bajaron las retenciones rápido y lamentablemente se tuvieron que volver a poner (2019) por el impacto de la sequía y los bajos precios. Eso erosiona la credibilidad de los gobiernos ante el productor. Este Gobierno está transitando este camino con responsabilidad y con la convicción de reducirlas gradualmente hasta, en algún momento, lograr eliminarlas para no volver atrás. Es más largo, pero más efectivo y sostenible.
Linea de tiempo sobre las retenciones en Argentina desde 2007 al 2026.