La HUELLA HIBRIDA
MacSur, Lanus
Muestra colectiva Grupo Charco, Junio 2023
MacSur, Lanus
Muestra colectiva Grupo Charco, Junio 2023
Texto Curatorial
Grupo CHARCO en MACSUR
En una primera impresión, el título de esta muestra puede llegar a desconcertar un poco. En este sentido, creo que la desorientación como estado es un buen comienzo para una experiencia artística. Sin embargo, resulta estar todo dicho. Este brinda las pistas claves para aprehender una forma de ver y actuar en diferentes medios, lo que construye el universo de los artistas del grupo CHARCO y se propaga por todo el museo.
La palabra huella se puede pensar desde dos aspectos. Por un lado, la huella como rastro de una acción específica sobre una superficie, por ejemplo, la silueta de un pie humano o animal que vemos en el suelo, por el peso del cuerpo al caminar sobre tierra húmeda. Esa imagen que evoca la palabra resulta interesante, especialmente, por la idea de registro de movimiento, y por qué no, de agenciamento. Además, por el concepto de unicidad que también acerca. Es decir, cada huella tiene una determinada forma irrepetible, que a su vez, por su condición indicial ofrece muchísima información.
Por otro lado, también surge de ella otra idea, la huella ya no cómo señal o rastro físico de, sino, en un sentido más abstracto, como efecto en. Lo que resulta único e irrepetible en tanto experiencia subjetiva. Pienso en el ejemplo a la inversa: la información del suelo (partículas de materia, olores, temperatura) entran en contacto y se adhieren con el pie de la persona, o la pata del animal al caminar por la tierra húmeda. Entonces, tendríamos la huella que se deja y la que nos queda. Esta forma de abordar la palabra como algo de doble impacto me interesa porque, de alguna manera, se corresponde a la perfección con un concepto del territorio que resulta significativo explorar para ingresar en esta exposición.
Tiempo atrás me encontré con una definición que, indudablemente, me llevó a conectar con los artistas que nos convocan en esta ocasión. Vinciane Despret repensando a Gilles Deleuze y Féliz Guattari me produjo la necesidad de rodearme de pasto, aire fresco y pájaros mientras leía. Sí, la teoría me hizo salir de mi casa, y principalmente, Despret me trajo conceptos que parecen hechos para mirar las obras de esta muestra.
En esta definición, colectiva porque implica el proceso de varios autores, el territorio se delinea como algo móvil, completamente opuesto al sentido estático y permanente que se le suele asignar. El territorio entonces, no es un espacio sino distancias entre, el resultado, el efecto de acciones y el ritmo que establece todo lo anterior. Estas acciones implican hacer territorio y que el territorio nos haga parte de él. Cómo ese doble efecto de la huella que mencionaba más arriba. Entonces el territorio se hace, y se apropia. Y traigo también aquí la brillante aclaración de Vinciane de, apropiar en el sentido de volver apropiado, no de apropiarse, poseer. En sus palabras, “[...] este juego, esta performance, que afecta un lugar, que hace territorio, sólo puede actuarse cómo mínimo de a dos- incluso dos es muy poco-.” Aquí, las dos cuestiones claves: una manera y una forma de hacer específica.
Diferentes piezas site-specific brotan en las salas del museo. Cada obra fue pensada en función del espacio, lo cual implica un proceso de hacer y deshacer, para territorializar y volver apropiado como sugería Despret. Por un lado esa cuestión, por otro, cada obra, a su vez, surge de otro proceso de hacer y deshacer en otro espacio o, incluso, varios. Es mucho más que recrear el horizonte de un paisaje específico; acumular la tierra de diferentes suelos; jugar con la forma de los surcos de la piel, el cuerpo de los colores y la luz; reconstruir la imagen de lo que nos rodea y no podemos ver; o intentar capturar el movimiento del agua. Es una experiencia un poco más compleja, con capas de sentido que se desprenden en cada caso.
La muestra requiere cuerpos dispuestos para una visita sensible a las materialidades y sus procesos. Porque, como dijo Gabriel Palumbo, “CHARCO recrea estéticamente lo que está en el aire. La enorme cantidad de información circulante […]”. Cada una de las piezas que forman parte del recorrido surgen de ese proceso de hibridación con otro cuerpo, un determinado paisaje, suelos, un elemento, un color, o un estallido. Son las formas materiales de diferentes procesos performáticos de territorialización.
Cada una de las piezas que forman parte del recorrido surgen de ese proceso de hibridación con otro cuerpo, un determinado paisaje, suelos, un elemento, un color, o un estallido. Son las formas materiales de diferentes procesos performáticos de territorialización. A partir de una serie de diálogos, entre el trabajo de los curadores, entre artistas, entre las ideas de los curadores y de los artistas; y finalmente, con la ausencia, se crea una exhibición que invita a los espectadores a ingresar en ella y potenciar la naturaleza artística de un grupo: lo vincular, lo híbrido, lo instalativo y lo expansivo.
Diálogo con la ausencia
En memoria a Gabriel Palumbo
Esta muestra abre varias capas de sentido, una de ellas es la puesta en valor del proyecto curatorial que Gariel Palumbo, sociólogo, crítico y curador, esbozó para esta ocasión de exhibición del grupo CHARCO en MACSUR. Fue un ejercicio más que sensible, y también creativo. Retomar sus palabras, sus intercambios con los artistas y continuar interpretando e imaginando una continuación de aquellas líneas conceptuales pensadas a finales del año anterior.
Adoro trabajar en equipo, toda experiencia se vuelve mucho más enriquecedora y compleja en este formato, es una manera de entender y encarar la práctica profesional. De todos modos, jamás creí hacerlo así. Tanto para mí, quien solo había compartido un saludo, como para los artistas, quienes estaban más involucrados, fue ineludible asumir la responsabilidad afectiva de dar un cierre a este proyecto que conserva y resignifica su mirada. Aquí surge el diálogo, no sólo con la ausencia, también entre procesos creativos y artísticos que se entremezclan para dar un cuerpo final a esta exposición, para experimentar artísticamente y honrar al colega que así lo propuso. Curiosamente, entre la multiplicidad de pensares, los vacíos y la suspensión del tiempo lineal -habitual- de producción, la conversación no dejó de ser un clima, un ritmo interesante para la construcción colectiva de sentido.
Gabriel supo detectar una misma operación entre la mencionada diversidad de lenguajes, materialidades y formas estéticas existentes en el grupo CHARCO. Esta manera y forma de hacer, va más allá de vincularse con la naturaleza, es fundirse en ella, y viceversa. Y de igual manera, en el espacio del museo, las obras buscan afectar y ser afectadas por la experiencia sensible de quienes visiten.
Daniela Arroyo