La primera de las cuatro historias, VINUH-MAGHOB, dibujada por Miguel Cáceres, transcurre en el más superior de los planos de la creación, los reinos celestiales. En un mundo a medio construir en el que los Creadores de Música parecen haberse dado un descanso, distintas razas de criaturas celestiales se enfrentan a una grave amenaza: el avance de los Mirritel, una horda invencible de guerreros de cuya líder, la enigmática y desconocida Lilith, se dice que está fusionando razas para crear un nuevo y poderoso ser celestial capaz de competir con los propios creadores. En este entorno salvaje, el protagonista sin nombre de esta historia urdirá una traición con la que buscará la protección de su pueblo, los alados, antaño poderosos pero ahora excesivamente cortesanos y diplomáticos. Esta historia conecta directamente con la segunda: la fuga de Ixión, a través de un epílogo de apenas dos páginas.
Para la segunda de las cuatro historias, LA FUGA DE IXIÓN, nos adentraremos en otro de los tres planos de la creación: el infierno. El personaje principial, Ixión, será reconocido desde el principio como el protagonista sin nombre de la primera historia, a pesar de que su aspecto físico no es el mismo. Despierta en un entorno hostil y desconocido, en los infiernos a los que son enviados los condenados a purgar sus faltas durante la vida. Su obsesión a lo largo de toda la historia será conseguir algo que nunca ha logrado nadie: huir del Carcelero que regenta el inframundo, y de la condena que para él se ha establecido. Para ello tendrá que abrir una serie de puertas, que lo llevarán a un viaje demencial en el que recorrerá hasta doce infiernos diferentes, perseguido en todo momento por su implacable demonio captor. Para este cómic contamos con la visión gráfica del magnífico Doctor Zonum, dibujante cuya imaginación desbordante y estilo se ajustan como anillo al dedo a los lienzos enfermizos y surrealistas que se querían conseguir.
A pesar de que esta historia no tiene, en apariencia, una conexión fácil de vislumbrar con respecto a la primera (salvo el personaje principal), esta será de vital importancia en el transcurso de la última historia, y por tanto de la conclusión del tomo. Como un guiño para el lector más sagaz, en algunas viñetas aparece un personaje sin importancia aparente, un demonio más de los infiernos, que no será sino el protagonista de la tercera de las historias, en un momento temporal anterior a esta. Se trata del propio Lucifer, que ya se encuentra urdiendo un plan eficaz para conseguir su propósito con la ayuda de Ixión el traidor, el abridor de puertas.
La tercera historia lleva el título JALDABAOTH, y en esta empezarán a darse las primeras claves de cohesión de la novela. Dibujada de nuevo por Miguel Cáceres, la acción transcurrirá en el tercero de los planos creados: la tierra de los hombres, el lugar prohibido tanto para celestiales como para demonios. Después de que Lilith haya unificado las razas de más allá de las nubes para crear a su súper raza de querubines, los Creadores de Música vislumbran la amenaza que se cierne sobre la tierra e inician una purga sistemática del reino de los cielos. Jaldabaoth, un imponente guerrero serafín, es enviado al plano inferior para rematar a aquellos celestiales caídos en combate y proteger de este modo la entrada a los infiernos, un lugar poblado de criaturas cuyo control podría desestabilizar la contienda.
Jaldabaoth cuenta con la ayuda de uno de sus vástagos, Luc (abreviatura de Lucifer), un niño mucho más avispado que sus anteriores servidores que pronto revelará que es algo más que un simple niño, y que Lilith dista mucho de haber sido vencida.
En la cuarta historia, titulada EL EVANGELIO SEGÚN BELIAL, se narra todo, desde el principio de los tiempos, a través de un códice escrito por el querubín caído, Belial. La técnica narrativa empleada imita el estilo bíblico clásico, con capítulos y versículos, y cada página se acompaña con una ilustración a página completa de Miguel Cáceres que emula un estilo de dibujo similar a códices medievales como el Beato de Liébana.
Aparte de rellenar los huecos que han dejado las tres historias anteriores, El evangelio según Belial continuará con los hechos sucedidos en Ixión y Jaldabaoth hasta derivar en la conquista final de los infiernos por parte de Lucifer, todo ello narrado de forma bella, pues un profeta profesa amor, y del amor solo pueden nacer bellos textos.
En definitiva, El evangelio negro toca, de forma muy original, un concepto conocido, y pretende ofrecer una perspectiva novedosa tanto en estilo como en forma, con una narración rota en la que el lector tendrá que ir uniendo las piezas por sí mismo antes de enfrentarse a la revelación final. No obstante, cada una de las cuatro historias funciona bien de forma independiente, como si de historias bíblicas se tratasen.