En una galaxia muy lejana, en una Semana Santa del año 2005, mi papá llegó con todas las películas de Star Wars (hasta el episodio II) y nos dijo: “Esto es una saga de mi época muy famosa sobre el espacio, con espadas láser. Deberíamos verlas para ir al cine y ver la última película”.
Acepté hacer el maratón de manera escéptica, pero acepté solo por la palabra espadas. Nunca llegué a imaginar que ese día mi vida cambiaría. Desde el minuto uno hasta el último me enamoré de esa saga y cómo no si conocí el recorrido del héroe (Monomito), malos con estilos y profundos (como Darth Vader), sí, había espadas, pero no cualquier espadas sino láser.
Al estilo del director mexicano Guillermo del Toro, decidí dejar de ser una observadora a ser una creadora y me puse a crear mi propia historia. Empecé a escribir todo lo que me apasiona: Edad Media por el Señor de los Anillos, magia por Harry Potter, personajes complejos como Anakin Skywalker, Batman o Daredevil, villanos profundos que de verdad ponen en jaque al protagonista y mundos con mil historias por contar como lo hace Nail Gaiman, autor de Sandman.
Mis primeros escritos eran muy malos, tenía 14 años y escribir no era lo mío, ni hablar de mi horrografía. Pero eso no me detuvo porque cada vez que me sentaba a escribir, el tiempo no exitía y esa hoja blanca se pintaba de palabras sin parar. Por desgracia, sufro del sindróme de George Martin, y cambio diez mil veces mis capítulos hasta que los sienta decentes para continuar con la historia.
Aún recuerdo como buscaba en Google los nombres más rebuscados para mis personajes o como mi correctora de estilo (mi hermana y la primera en leer mi libro) me decía que lo que estaba en mi mente no era lo que ella estaba leyendo o como mi mamá tenía que aguantar mis discursos sobre mis ideas locas. Porque ese era el tema, todo lo que veo me inspira a tener ideas para esta historia.
Pero esto me curtió para probarme como escritora y encontrar mi propio estilo. Quiero contar una historia de fantasía jamás contada y por eso me he puesto la tarea desde entonces de leer varios libros de fantasìas, sobre guión sobre construcción de personajes, para que algún día mis personajes estén al nivel de los personajes de Avatar (de Nickelodeon). No escribo esto para mí sino para gente como yo, personas geeks, come libros y amantes de las historias de héroes y sobre todo de espadas.