Está ubicada en el norte de Italia, es la capital de la provincia Emilia-Romaña, cuenta con uno de los centro históricos más grandes y mejor conservados de toda Europa. La universidad de Bolonia, fundada en 1088, es considerada la más antigua del mundo occidental.
En tiempos de Santo Domingo, Bolonia era una impresionante ciudad universitaria donde llegan maestros y estudiantes de toda Europa. Domingo envía los primeros frailes a Bolonia en 1217. La comunidad dominicana de Bolonia crece rápidamente hasta convertirse en un centro de primera importancia para el desarrollo de la Orden. Santo Domingo visita la ciudad en 1219. En Bolonia se celebraron los dos primeros capítulos generales de la Orden, en 1220 y 1221. El 6 de agosto de 1221 Domingo muere en Bolonia y es sepultado en la iglesia del convento.
Los peregrinos que visitan Bolonia y luego se dirigen a Roma, pueden detenerse un momento en la ciudad de Siena, hogar de Santa Catalina de Siena, laica dominica, doctora de la Iglesia y patrona de Europa. Alli podrán visitar la basílica y convento de Santo Domingo donde la santa tuvo la visión de Jesús sobre el campanario y su casa donde nació.
Los frailes se establecen en este lugar en 1219. Desde entonces ha sido uno de los principales conventos y santuarios dominicanos en Italia y en el mundo. En el interior se encuentra la tumba de Santo Domingo, lugar de peregrinación.
Fue la residencia de los primeros frailes que llegaron a Bolonia en 1217. Santo Domingo se hospedó alli en su visita a la ciudad en 1219.
La iglesia actual es una reconstrucción tras los bombardeos que sufrió la ciudad en 1943. Se conserva una tabla pintada hacia 1234 (procedente de la mesa del refectorio (comedor) conventual) que representa el milagro de los panes narrado en la vida de Santo Domingo (ver más abajo*). Los rostros de Santo Domingo y de los frailes son de gran realismo y dejan ver la diversidad étnica de la comunidad dominicana que habitaba el convento en ese momento.
*El milagro de los panes: En el convento sufrían con frecuencia gran pobreza de lo necesario. Fueron pues enviados unos frailes a pedir limosna y recorrieron como costumbre muchas casas. Apenas consiguieron un poco de pan, aunque muy poco. Se acercaba la hora de la comida y el encargado acudió al siervo de Dios Domingo. Él sin embargo se alegró en el alma, y con el semblante alegre, bendijo a Dios. Conformándose con aquello poco, mandó al que tenía el pan a que lo partiera y lo distribuyera por la mesa. Habían en el convento unos cuarenta frailes. Fueron los hermanos al refectorio y cantaron la bendición de la mesa con voz gozosa. Al sentarse todos a la mesa partieron el pan que tenían frente a sí y lo compartieron con alegría. Más he aquí que dos jóvenes con el mismo hábito y semejantes en la apariencia, entraron en el refectorio llevando los repliegues de la capa que pendía del hombro llenos de panes deliciosos. Los ofrecieron en silencio a todos y Domingo muy contento indicó «Ahora, hermanos míos, comed». Así que la Tavola della Mascarella puede ser considerada como una reliquia del milagro de los panes.
Podemos decir que, dentro del Camino de Santo Domingo, Roma es el lugar donde la misión de la predicación se convierte en misión universal.
Domingo visita Roma por primera vez en compañía de su obispo Diego en 1205. En dicha visita exponen al papa Inocencio III su proyecto de misionar en Languedoc. Diez años más tarde, Domingo ya ha formado una comunidad de predicadores y regresa a Roma junto al obispo de Tolosa que participa en el concilio de Letrán. Dicho concilio habla de la urgencia de la predicación, para toda la Iglesia. En 1216 el papa Honorio III aprueba la comunidad de predicadores formada por Domingo y extiende su misión a toda la Iglesia.
Este lugar fue la residencia de Santo Domingo en Roma desde 1218-1220. Allí fundó el primer convento de frailes y el primer monasterio de monjas de Roma. Hoy en día, es la casa general de las Dominicas Misioneras de San Sixto. Se puede visitar la Basílica y el claustro conventual donde están representados diversos milagros y episodios de la vida de Santo Domingo en este lugar.
Hacia febrero de 1220, llegan a la Basílica los primeros frailes dominicos. Santo Domingo vivió aquí los últimos meses de su estadía en Roma. Hoy se puede visitar el lugar donde estaba su celda. Además, hoy es la cede del sucesor de Santo Domingo: el Maestro de la Orden.
Santo Domingo predicó en este lugar la cuaresma de 1218. Según testimonio de la beata Cecilia, una mujer llegó hasta allí llevando a su hijo muerto y Santo Domingo lo resucitó. Dentro de la iglesia actual se encuentra una pintura que recuerda este milagro.
Domingo visitó la basílica antigua de San Pedro y mientras oraba allí tuvo una visión de los apóstoles Pedro y Pablo que le decían: "Ve y predica". Dentro de la Basílica actual, una estatua de Santo Domingo (desde 1706) inicia una serie de estatuas de fundadores al lado derecho de la nave central.
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Terminando nuestra peregrinación, comentemos en comunidad cómo cada ciudad, experiencia, vivencia y encuentro en la vida de Santo Domingo influenció en los cuatro pilares de la Orden de Predicadores:
Oración, Comunidad, Estudio y Predicación.