Consideremos que 1036 viviendas de la EMV es un número muy alto, que es mejor que esas parcelas se dediquen a la construcción de vivienda protegida a la venta o en alquiler gestionado por empresas privadas que eviten la generación de un gueto en el barrio. Además, consideramos que la selección de personas que deben ocupar esas viviendas de alquiler social debe ser exigente y que aquellas personas seleccionadas adquieran un compromiso para con el barrio y su convivencia, comprometiéndose a respetar las zonas y a no alterar la convivencia vecinal. Además, cabe reseñar que la propia distribución de estas parcelas dentro del barrio puede llegar a favorecer la aparición de "guettos" en caso de que los alquileres los reciban personas problemáticas, ya que se encuentran todas ellas muy juntas entre si, sin repartición equitativa ni siquiera dentro del propio barrio.
Hay que dejar claro que no se aboga por una eliminación de dichas viviendas, pero si por un reparto justo de las mismas entre todos los desarrollos de nueva creación o creación reciente, entre los que en algunos de ellos no hay ninguna vivienda de esta tipología y, sobre todo, un criterio de concesión de los alquileres que responda a las normas y la ley de modo y forma que se respete a los demás vecinos, el barrio y sus zonas comunes y el civismo. Resaltar también que en ningún momento se está en contra de estas viviendas, al contrario, pero si pedimos una selección exigente y exhaustiva para los inquilinos, así como un comportamiento intransigente con éstos en caso de que vulneren los acuerdos de convivencia y alteren la convivencia del barrio. Dada, además, la escasez de suelo disponible y por tanto de vivienda protegida proyectada en toda la comunidad (VVPB, VPPL), pedimos que se destinen parte de estas parcelas para aumentar las posibilidades de acceso a la adquisición de vivienda de los más jóvenes y personas mayores.