El problema no es uno, sino tres. Siempre que observo enseres de madera o materiales combustibles (muebles, palets, cartones...) abandonados en la calle, o restos de cultivos o podas en los campos y alrededores de chalets pienso en la gran cantidad de calorías que se desperdician y en el dinero que se pierde en su gestión. Serían muy útiles para calentar espacios y agua, mientras que para ello se consumen combustibles fósiles (con los costes económicos y medio ambientales que ello supone y que son sobradamente conocidos).
Además, cuando veo las montañas de estos materiales siempre pienso en la poca conciencia ecológica y social que tenemos, lo que tendemos a despilfarrar y que a pocos les preocupe. Creo que muchas veces se hacen campañas de sensibilización medio ambiental bajo la bandera de temas muy llamativos (las ballenas, el Amazonas...) pero en aquello que tenemos junto a nosotros ni nos fijamos y que, sin embargo, tiene un gran peso en la salud ambiental.
Estas ideas siempre llegan a mi cabeza a la vez, por lo que creo que sería interesante darle un uso a los residuos combustibles que generamos irremediablemente en nuestras actividades diarias para reducir el uso de combustibles fósiles, de los que tanto dependemos y, a través del proceso, mejorar la conciencia ambiental de la población.
El planteamiento inicial es muy ambicioso: crear un sistema integral de aprovechamiento de residuos para producir energía de forma que englobara desde la recogida de residuos de los productores, su tratamiento para transformarlos en viruta con la que alimentar calderas de biomasa y vender tanto las calderas como el combustible a grandes consumidores de calor.
Evidentemente, esto es muy complejo y, como no soy Steve Jobs y, aunque sé que no hemos de partir de una idea de negocio concreto sino de un problema a resolver, voy a simplificarlo de modo que empezaría por solucionar el problema del acúmulo de residuos. Además, como los productores son muchos y muy variopintos, considero que lo más práctico es dirigirse a dos grupos de generadores de residuos (= mis proveedores) muy concretos, ya que serían los mayores productores: AYUNTAMIENTOS (ya que son los responsables de la recogida de esos residuos en sus áreas de competencia y abarcan tanto localidades más rurales como ciudades grandes) y los AGRICULTORES. La idea es comprarles sus residuos, transformarlos en virutas de biomasa y venderlos a AYUNTAMIENTOS E INDUSTRIAS que necesiten energía calorífica. En esta fase yo aún no estaré en disposición de venderles el equipamiento y el mantenimiento de las calderas, así que me dirigiré a aquellos que ya posean calderas de biomasa.